VERÓNICA PALLEIRO - PORRIÑO
A la espera de que se abra el centro de día público de Porriño –construido pero sin equipar–, familiares de personas dependientes acuden al único centro de día privado que existe en la parroquia de Pontellas para informarse de cómo conseguir una plaza.
A pesar de existir una alta demanda de este servicio, el 65% de las cuarenta plazas del centro de día Alogar están sin ocupar. Según explica uno de sus gerentes, Jesús García, "a nuestro centro vienen muchas familias a informarse y desde aquí le tramitamos la documentación para solicitar ayuda por la ley de Dependencia, pero mientras no se la concedan no traerán a sus familiares". En la actualidad atienden a 14 personas mayores: ocho vecinos de Porriño, dos de Mos, dos de Tui y dos de Vigo, todos de entre 70 y 94 años.
Algunos acuden un par de días y otros de lunes a viernes. Unos están sólo durante las horas de la mañana y otros hasta el final del día. Sus horarios no sólo dependen de las jornadas laborales de sus familiares, sino también de la solvencia económica de cada caso. "Por ejemplo, Generoso que padece alzheimer, venía dos días a la semana y ahora que acaba de recibir la ayuda solicitada comenzará a venir diariamente" explica Begoña Alonso, gerente y especialista en casos de alzheimer.
A expensas de que se ponga en marcha el centro de día público de Porriño, la gerencia de Alogar se dirigió a la Xunta para proponer que se subvencionen las plazas que quedan libres en su centro y para las que han constatado demanda; por ahora, no han recibido respuesta.
El centro de día público de Porriño, en Torneiros, ha sido construido para 40 usuarios a través del Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e Benestar y según afirma el alcalde porriñés, Raúl Francés, se trata de un servicio "moi demandado pola veciñanza". En estos momentos, al igual que la galescola, es un edificio finalizado pero sin el mobiliario necesario para su puesta en funcionamiento.