NELI PILLADO - OIA
Los acantilados de la costa de Oia fueron ayer testigo de dos nuevos varamientos de ballenas, un ejemplar de aliblanca y un calderón, que llegaron muertas arrastradas por el mar.
El rocual aliblanco, de cinco metros de longitud, fue localizado en una zona rocosa de la parroquia de Mougás, en las inmediaciones del camping. Aunque no es una especie común en las costas gallegas, en el último año aparecieron otros tres ejemplares en la zona de Oia.
La Coordenadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) envió ayer una unidad móvil a la zona para tomar muestras de la ballena, aunque no se pudo retirar al encontrarse en una zona de difícil acceso. Según explicó el biólogo de Cemma, Alfredo López, "posiblemente murió atrapada en algún aparejo de pesca".
El calderón fue localizado al sur del municipio, en una zona de difícil acceso, donde se cree que llevaba varios días.