La Historia nos instruye de que allá por el siglo III antes de Cristo la isla de Rodas, sita en el mar Egeo, llegó a ser considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo merced al Coloso de Rodas. Su gigantesca estatua erigida al Dios Helios fue construida por el escultor Cares de Lindos con un tamaño (32 metros de altura) aproximado al de la moderna Estatua de la Libertad. Desgraciadamente, en el año 223 antes de Cristo un terremoto derribó al Coloso que dio fama a Rodas.
Al día de hoy, el diario inglés "The Guardian" publica la nueva, elaborada por el periodista Gavin McOwan, de que en las viguesas Islas Cíes se halla nuestra Rodas, la mejor playa del mundo: "una perfecta media luna de suave y pálida arena" destacada sobre otras de Filipinas, Tanzania, India, Australia, Colombia, Brasil y las islas Cook.
Recientemente, la concejala Lucía Molares manifiesta que los vigueses "... tenemos que presumir y lo hacemos muy poco". ¡Y es verdad!
Pienso que a los vigueses nos colma de satisfación que nos alaben las bellezas que poseemos; pero ¡caramba! para que la presunción -a la que alude Lucía Molares- tenga éxito hay que lucir esas bellezas mundiales en la pasarela que, hoy por hoy, nos ofrecen los medios de comunicación.
Ya está bien de ser cautos ("pecar de exceso de humildad" Lucía Molares dixit) y permanecer en el ninguneo/ anonimato porque, en la actualidad, el que no está en los medios... sencillamente no está.
Juan Pablo Palacios - Vigo