09 de noviembre de 2016

Vivir o morir en el hospital, cuestión de vacaciones (2ª parte)

09.11.2016 | 05:16

En mi anterior carta contaba nuestro sufrimiento al morirse mi abuela en casa tras darle el alta en el Hospital Álvaro Cunqueiro, por supuesta mejoría clínica. No le hicieron ninguna prueba ni interconsulta durante su ingreso en la UCE y creo que se precipitó su alta por las vacaciones inmediatas.

Sigo luchando para que el hospital reconozca sus errores y omisiones. Tras presentar mi queja y reclamar su historia clínica, conseguí, cuatro meses después, una escueta historia clínica donde no constaba la medicación administrada durante su ingreso ni ningún dato durante sus cuatro días de ingreso: tensión, temperatura, saturación de oxígeno, diuresis, ni las gráficas de los electrocardiogramas que le hicieron en Urgencias antes de ingresarla. La respuesta a mi queja ha sido que lamentan su fallecimiento, pero que se trataba de un cuadro complicado agravado por la edad del paciente. Esto me ha abierto más las heridas pues parece que la culpa de morirse fue de su edad y no de haberle dado el alta a pesar de insistir en que no la veíamos bien y reclamar pruebas de esa mejoría clínica que solo ellos veían.

¿En qué quedamos: si estaba tan grave por qué le dieron el alta? ¿Por qué nos dijeron que no necesitaba hospitalización a domicilio cuando la pedimos? ¿Por qué nunca nos dijeron que estaba grave y que decidiésemos si queríamos que pasase sus últimas horas en casa?

Quizás no lo supieron siquiera porque no le hicieron pruebas... No hicieron una consulta a cardiología ante un cuadro de infección respiratoria aguda en una paciente de 99 años con arritmias. Mi abuela murió en casa, probablemente de un edema pulmonar que pudo haberse evitado si hubiesen revisado su corazón y modificado su medicación.

Tras reclamarla de nuevo, acabo de recibir esa historia completa y llama la atención la nota hecha por la enfermera que atendió a mi abuela la noche antes de darle el alta donde escribe: la familia está muy preocupada por el estado de la paciente. Lo malo es que ellos no?

No debería ser la edad la que determine que morir sea la única opción. Mi abuela y sus 99 años eran el tesoro de nuestra familia y se merecía todos los cuidados posibles. La vida de las personas es valiosa desde el principio hasta el final.

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