Por circunstancias que no tienen trascendencia para el contenido de esta carta, considero imperativo cambiar de colegio a tres adolescentes en este mismo momento, sin esperar al nuevo curso, ya que estoy segura de que lo menos que pasará si no lo hago ya, es que suspendan todas las asignaturas y los tres tengan que repetir, pues no se han adaptado al colegio al que llegaron nuevos este curso.
He acudido a la delegación del Ministerio de Educación en Vigo, y ahí me han puesto toda clase de trabas, acabando con que debo pedir a un psicólogo un informe de cada uno de los afectados, para poder justificar mi petición de cambio de un centro concertado a otro igual.
¿Cómo es posible que las normas cambien según en qué mes estemos?
En verano puedo hacer lo que quiera. En invierno, no.
Resulta que es un colegio de pago, y los quiero cambiar a otro de pago, donde por cierto ya he ido a hablar, y están esperando a estos adolescentes, y no me ponen ningún problema para que se incorporen ahora a 2º ESO, 1º y 2º de Bachiller.
Lo que pretende el Ministerio con su normativa, si lo entiendo bien, es que yo, que ya me perjudico bastante con el cambio, pues además de todo lo que conlleva debo pagar una nueva matrícula para cada uno de ellos; previamente los llevé a un psicólogo que después de varias sesiones (que tendré que pagar, y ya saben que no son nada baratas) dictamine que efectivamente están sumidos en una fuerte depresión causada por el entorno del centro escolar al que llegaron nuevos en este curso, ¿no?
Pues me parece harto injusto.
Puedo entender que apliquen alguna norma al respecto, pero me cuesta trabajo si estamos hablando de centros privados.
Con este panorama, ¿se hacen ustedes responsables de los fracasos escolares de estos afectados?
¿De verdad tengo que dejar que pierdan un año de su vida y lo pasen hundidos y tristes, teniendo la facilidad de un cambio en la mano?
Por favor, explíquenmelo, que no lo entiendo.