Después de la época de Franco y con la llegada de la democracia, tuvimos varias Xunta de distintos colores y nuestro bienestar mejoró muchísimo.
Detrás de esta revuelta de acontecimientos va escondido un sentimiento de malestar.
Los políticos no se dan cuenta de la temperatura de los sentimientos que afectan a esta región. Los ciudadanos tienen una mala imagen de nuestros gobernantes, pues no ven los problemas o los banalizan como un fenómeno pasajero. La mayoría de los gallegos, ven primero el vaso medio vacío que medio lleno y esto se debe a la falta de confianza.
¿Quiénes somos? ¿Cómo pensamos sobre nosotros mismos? Nuestra cultura, nuestra relación con el resto de España. Los problemas actuales de una sociedad endurecida, el yo cultura, la falta de respeto, la integración europea, una Galicia envejecida, cambio de clima, crisis financiera, desempleo, declinar de la Seguridad Social, descatolicismo, criminalidad, decrecimiento, individualización, políticos indecisos y miedosos en tomar decisiones. Aparte de estos problemas, Galicia tiene la suerte de no tener una sociedad multicultural ni tener problemas de integración y discriminación, pues nuestros tranquilos gobernantes se volverían locos.
Esta región se está llenando de gentes o mejor dicho de buscadores de oro en la política, que no ven o escuchan, solamente se preocupan por sus intereses y los de su partido.
Aquí, hay un sentimiento constante de crisis y de malestar, sin la esperanza de que mejore. Según las declaraciones de algunos políticos, los gallegos siguen siendo ciudadanos de segunda categoría, su imagen no ha mejorado.
Estamos en el 2011, a pesar de mejorar algo, aún no hemos alcanzado esa meta que cada vez se encuentra más lejos, por falta de una fuerza política.