En "Cartas al Director" del 24/7/10, el Sr. Emilio González López se queja de que el ministro Moratinos no da las gracias a la Iglesia por la gestión que el episcopado cubano ha hecho en la liberación de los presos políticos cubanos, alegando que debe ser porque el Sr. Moratinos quiere ganarse todo el protagonismo, quitándole el éxito a la Iglesia; es decir, que lo que prima en los actos de la Iglesia, para este fiel católico, es el protagonismo que deja de ganar la Iglesia.
Si esta liberación se ha llevado a cabo felizmente, es gracias al Estado Español, a través de su ministro Moratinos, que ha sabido llevar las conversaciones a buen término con su empeño y su diplomacia; los únicos ganadores aquí han sido los cubanos excarcelados. Con la intervención sólo de la Iglesia cubana, las cosas seguirían igual; por lo tanto no quiera la Iglesia ganar protagonismo donde sólo hubo una intervención sin mayor proyección. Amén de que si hubiera sido así, para eso está la Iglesia, para resolver con contundencia los problemas sin esperar elogios que desvirtúan la acción.
¿Por qué esa vanidad creyente de atribuirle éxitos?
Vamos a ver, ¿no es la Iglesia católica, apostólica y romana, la que predica que las "Buenas Acciones se hacen pero no se divulgan"? ¿Cómo se compadece esta premisa con la humildad y sencillez que pregonan? Eso es símbolo de soberbia y egoísmo que la Iglesia debe evitar. Y viéndolo desde otro punto de vista ¿por qué es ahora cuando la Iglesia ha querido intervenir en el caso cubano si ha tenido olvidada a Cuba por décadas?