Como médico de familia me gustaría hacer unas reflexiones acerca de la noticia "los radiólogos se rebelan por la práctica de ecografías en centro de salud" que se publicó en su periódico el día 13 de junio. Ante todo, quiero dejar claro que lo hago con un ánimo exclusivamente constructivo, de buena fe y, por supuesto, de máximo respeto a este colectivo de colegas.
Nadie duda de que el especialista que domina la técnica de la ecografía es el radiólogo de igual forma que el cardiólogo es el que más sabe de electrocardiografía, el neumólogo de espirometrías y el oftalmólogo de retinografías. Eso no quiere decir que un médico de una especialidad distinta no pueda interpretar cualquiera de estas técnicas y, en los casos que se le puedan generar dudas, interconsultar para aclararlas con los especialistas correspondientes. Los urólogos, los ginecólogos y los digestólogos también hacen ecografías y no se alarma nadie, ¿por qué preocupa, entonces, que las hagan los médicos de familia? El único interés que hay detrás de todo ello es ser más resolutivo con los problemas de nuestros pacientes. ¿Es lógico que tengan que esperar cuatro, cinco o seis meses para la realización de esta técnica diagnóstica? Por supuesto, los profesionales que las hagan deben de estar bien formados al igual que deben de estarlo aquellos que pretendan interpretar un trazado electrocardiográfico o un fondo de ojo.
Habitualmente, cuando una especialidad "se levanta en pie de guerra", reclamando la exclusividad de una técnica es porque está en crisis. Los cardiólogos nunca "van a protestar" porque los médicos de familia interpreten electrocardiogramas, a pesar de que, por supuesto, no tengan sus mismos conocimientos en dicha materia. Análogamente, un oftalmólogo o un neumólogo no se van a rebelar porque otros profesionales traten de mejorar su formación en retinografías o espirometrías. En cuanto a la amenaza de los radiólogos de recibir sólo las peticiones de ecografías que provengan de especialistas, desearía hacer un par de apreciaciones. La primera que no creo que ningún médico esté autorizado, ni legal ni éticamente, a "elegir" que parte de su trabajo hace y que parte no. Si es su trabajo (es decir un paciente que le corresponde y una tarea de su competencia), no queda más remedio que llevarla a cabo. La segunda que los médicos de familia somos también especialistas y también de cuatro años de formación.