Como la mujer de un recién jubilado por incapacidad profesional, mi asombro y profunda indignación al recibir la nómina del pasado mes de enero, en la que por ineptas decisiones de unos políticos que se autoproclaman y se recrean como "defensores" de: Exclusión social, organizaciones sociales, prestaciones sociales, en suma, de las clases más desfavorecidas de la sociedad. Que en los medios de comunicación cacarearon hasta la saciedad unos incrementos de las pensiones con resultados demagogos, disfrazaron y ocultaron una generosa subida de impuestos, por lo que el resultado es evidentemente nefasto, (en este caso le han duplicado el IRPF, lo que supone una disminución de su pensión de 101,26 euros al mes) esto es lo fácil, el aumento "generalizado" de la presión fiscal sin tener en cuenta que los más perjudicados, son siempre los mismos: trabajadores y pensionistas. ¿Qué clase de gobierno tenemos y soportamos que después de erigirse como líder en la defensa de la banca, de los mercados financieros y de las subvenciones a la carta, necesita meter la mano en el bolsillo de los débiles pensionistas? Con estas, y tantas otras incongruencias, no es de extrañar que estos mediáticos dirigentes políticos, no hayan sido capaces de prevenir ni diagnosticar una crisis en la que nos involucran sin haber participado; estos son los mismos dandis metidos a políticos, que con escaso talante poco talento y menos imaginación se conjugan para que la manoseada crisis la paguen las clases más vulnerables de esta sociedad (entre otros, los pensionistas). Con estas veleidades, la agonía de las pensiones tienen fecha de caducidad, y luego a vivir de los hijos en situación de paro y al reparto de más miseria, mientras los dandis a salvo, y a seguir defendiendo su status y privilegios.