Justamente el lunes día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, publicaron una carta, firmada por Coloma Viúdez y Mónica Fernández, que me hizo sentir una profunda vergüenza ajena. Porque sí es bien cierto que a la lucha feminista aún le queda mucho por hacer, sobre todo con mujeres que escriben cartas como la del lunes, en la que se llega a afirmar que la maternidad está penalizada, cuando todas sabemos que lo que realmente está penalizado es el aborto, social y judicialmente. Con sus mentiras, estas señoras fomentan la natalidad entre la adolescencia, afirmando que a éstas se les presiona para que aborten, cuando la realidad es la opuesta, porque nunca se le facilitan las cosas a una adolescente que decida no seguir adelante con esa maternidad, motivo por el cual fue necesario poner en marcha un nuevo proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva que garantizase esos derechos. Ley que, por cierto, fue apoyada por todos los partidos políticos de la Cámara Alta menos uno, el Partido Popular. Queda claro, entonces, quién pretende realmente recortar los derechos y las libertades de las mujeres, motivo por el cual siempre se quedan solos en su manera de hacer política.
Aún no salgo de mi asombro y me pregunto cómo alguien se puede inventar unos argumentos basados en un cúmulo de mentiras enlazadas, que no buscan sino legitimar una visión rancia, caduca y antigua de la vida, que pretende recortar los derechos por los que tantas mujeres llevan luchado a lo largo de la historia, basándose para ello en axiomas fruto de una sociedad machista y patriarcal como el que afirma "…el sufrimiento que se esconde tras el aborto…". Esta inmensa mentira, a fuerza de repetida millones de veces, podría llegar a parecerse a una verdad. Pero sólo eso, parecerse, porque cualquier psicóloga/o les podría explicar que una mujer que decide abortar libre y voluntariamente, para nada es una mujer torturada por el sufrimiento, sino todo lo contrario.
Señoras, su ignorancia ralla el ridículo, la Ley de Salud Sexual y Reproductiva no está impulsada por los centros abortistas (por cierto, que estos no son más que clínicas privadas en manos de los votantes de la derecha), sobre todo porque a estos centros no los beneficia en nada, ya que lo que garantiza este proyecto de Ley es la cobertura de estos casos en la Sanidad Pública, de manera que mal veo yo como la van a apoyar los centros privados que hoy en día sí se están beneficiando de atender a estas mujeres.
Pero aún no contentas con esto, estas dos señoras caen en el más patético de los esperpentos al afirmar que la defensa de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva "…consagra una perspectiva machista vestida de feminismo trasnochado…". Vamos a ver, señoras, lo que ustedes vulgarmente llaman ley del aborto, es en realidad un Proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, elaborado con la colaboración de los tres ministerios implicados: Igualdad, Sanidad y Justicia. Ministerios que con anterioridad a la puesta en marcha de este Proyecto de Ley, mantuvieron reuniones con: asociaciones de mujeres, federación de planificación familiar de España, sociedad española de contracepción, federación de asociaciones provida, consello da xuventude de España, confederación española de representantes de personas con discapacidade, comités de bioética, y muchas otras asociaciones y federaciones de toda índole. Todo esto me veo obligada a aclarar para que comprendan que este Proyecto de Ley no desproteje a la mujer, sino todo lo contrario, garantiza los derechos que en justicia nos pertenecen y que debiéramos tener reconocidos desde el principio de los tiempos, como el derecho a una mayor formación y educación sexual, a la salud y cobertura de estos casos dentro de la Sanidad Pública, derecho a intimidad y a una plena garantía jurídica. Derechos, señoras que ustedes se empeñan y afanan en que debieran ser recortados, ustedes sí que defienden una auténtica perspectiva machista, desde la más rotunda hipocresía manipuladora, que no busca sino el engaño masivo de la ciudadanía. Por otro lado y para su información les diré que no existe el feminismo trasnochado, lo que hay son mujeres observadoras y con los ojos bien abiertos que se han hecho feministas; mujeres con una cierta miopía que se mantienen al margen de la lucha por sus propios derechos; y otras mujeres que todavía no han notado siquiera la necesidad de unirse en este camino.
Además mi estupor iba en aumento a medida que avanzaba en la lectura, porque hay que tener una intención muy aviesa para declarar que esta Ley recorta algún derecho, por fortuna el derecho a la maternidad nunca estuvo ni estará en peligro y es de una bajeza terrible hasta donde son capaces ustedes de llegar para tratar de confundir a la población, manipulando sentimientos a golpe de demagogia maternal.
Por favor, señoras, déjenlo! no ofendan ustedes más nuestra inteligencia, ni nos vuelvan a hacer sentir una tan inmensa vergüenza ajena.