Desde hace unos años, la Asociación BATA otorga los premios Patacón a la Inclusión Social, Laboral y Educativa. Estos premios son el reconocimiento de familias, personas con Trastorno del Espectro Autista y/o discapacidad y profesionales de BATA, a aquellas personas, empresas o instituciones que han contribuido a la integración de las personas con Autismo en estos ámbitos.
En el año 2007 se le otorgó el premio a la Inclusión Educativa al CEIP A Lomba de Vilagarcía de Arousa, tras la aprobación por el Claustro y Consejo Escolar, de su vinculación con una iniciativa innovadora en Galicia: la creación de un Aula Estable en colaboración con BATA, para alumnos con Trastornos dentro del Espectro Autista en el CEIP A Lomba.
El año pasado, en el 2009, otorgamos el premio a la Inclusión Educativa a la "Directiva del CEIP A Lomba" por su compromiso con la puesta en funcionamiento del Aula Estable.
Y en este momento, ante la situación que están sufriendo el director del CEIP A Lomba y su equipo (y de forma paralela otros profesionales de A Lomba) nos reafirmamos más aún, si cabe, en nuestro reconocimiento hacia el compromiso y la coherencia de estos profesionales.
Es fácil posicionarse cuando nada se pierde o mantenerse al margen mientras no nos afecta personalmente (actitud generalizada hoy en día) lo difícil y meritorio es mostrarse coherente con las ideas y cumplir con los compromisos adquiridos a expensas de un puesto de trabajo o el reconocimiento profesional.
Nos quitamos el sombrero y respetamos profundamente a este equipo directivo, que ante tanta oposición por parte de la Inspección, la Administración Educativa y algunos compañeros, han defendido un modelo educativo que promueve una escuela de calidad para todos. Porque la inclusión educativa no es sólo un asunto de legislación o de matrícula en un centro ordinario, la Cultura Inclusiva va más allá, promueve alianzas, diálogo y sobre todo el reconocimiento del derecho a una educación "efectiva", no ficticia, para todos los alumnos, incluidos aquellos que necesitan apoyos extensos y generalizados como los niños y niñas con Trastorno del Espectro Autista.
Creemos que, a la larga, esta política de oídos sordos a las demandas de la sociedad, de las familias y de muchos profesionales de la Educación, ante la falta de apoyos, humanos y materiales, que faciliten "la no discriminación y la igualdad efectiva en el acceso a la permanencia en el sistema educativo" (artículo 74, Ley Orgánica 2/2006, del 3 de mayo) conseguirá finalmente que el clamor se haga cada vez más intenso (igual que ante alguien que no oye bien o no quiere escuchar solemos levantar el volumen de voz para conseguir su atención).