Las personas deben tener claro en qué país y en que momento les ha tocado vivir, sobre todo cuando los medios de comunicación nos están enviando mensajes constantemente, de que lo negro es blanco y lo blanco negro. Nunca nuestro país ha estado tan domesticado con miles de familias atrapadas en un callejón sin salida y con unas perspectivas cada día que pasa más desoladoras.
La crisis económica no se mide en los grandes números de la macroeconomía, sino en la realidad dramática del sobrevivir día a día de miles de familias españolas.
¿Quién va a poner a los españoles a trabajar? ¿Quién le dice a una chaval de 18 años que tiene que ir al campo, a la mina, al barco o al andamio? Nadie quiere asomarse a esa realidad de la producción y el trabajo duro.
No se potencia ni se estimula la disciplina del trabajo como reactivo de nuestra economía.
Todo el mundo busca ayudas sociales, porque es lo que se ha impuesto. Se ha descuidado la formación profesional y hoy es difícil encontrar en una discoteca con 1.000 chavales en su interior a 50 que tengan una profesión determinada.
A fuerza de ser sinceros habría que decir que ante la pregunta hecha a cualquier joven de hoy, ¿tú que eres?, la respuesta sincera tendría que ser, simplemente: nada. No tienen profesión, no son profesionales de nada, tanto como para vivir de ello.
Son muchos los jóvenes que carecen de formación y de profesión, porque además no tienen la humildad de "querer aprender", de empezar desde abajo los oficios y las profesiones, para después del rodaje de años y experiencia, llegar a ser una auténtico profesional en lo suyo y eso, siempre se cotiza.
Esta situación de crisis frenará la llegada de inmigrantes africanos y europeos, de Sudamérica y Centro América. Hace unos días, leíamos la noticia de que en el último año la llegada de pateras a las Islas Canarias se había reducido drásticamente: quizás nuestro país, no sea ya el paraíso soñado por esta gente.
El problema de la llegada de los inmigrantes y de los que aquí se encuentran, es otro de los problemas añadidos a esta crisis: hasta ahora, hacían trabajos que los españoles desechaban. Pero ahora, con la falta de empleos, ¿dónde irá esta gente?
La situación económica española ofrece perfiles de auténtica pesadilla. Son muchas las familias que tienen algunos o varios de sus miembros en el paro. A todo ello, el Gobierno se esfuerza en practicar "políticas sociales" para tapar esta sangría, sin entender que esto lleva a una mayor presión fiscal, que asfixia la economía de muchas empresas y autónomos incapaces de sobrevivir a la bajada del consumo y a la competencia salvaje del mercado, lo que les lleva a echar el cierre y a despedir a sus trabajadores, con lo cual aumenta más el paro.
Donde antes veíamos un bar o un restaurante con varios empleados, hoy son las propias familias quienes los atienden.
En un año que empieza, ¿cuáles son las perspectivas económicas para España? Las perspectivas para el 2010 son pesimistas en una economía castigada por el boom inmobiliario, en cuanto los bancos han cortado la financiación.
La situación laboral de España son 4 millones de parados y la dificultad de encontrar empleo. ¿A dónde nos llevará?
¿Quién se atreve a invertir en España? El dinero tiene miedo y parece que nuestro país -alejado el boom del ladrillo y la especulación- ha dejado de ser atractivo. La presión fiscal podría ser otro de los motivos.
¿En qué medida un cambio de gobierno podría dar solución a esta crisis?
Demasiadas incógnitas para un año que se presenta difícil y complicado, con unas expectativas poco esperanzadoras y que va a necesitar el esfuerzo y la seriedad de todos, con una actitud que entienda que sin trabajo ni sacrificio, el bienestar de todo es tarea imposible.