Del nuevo decreto que ha dado a luz el Sr. Feijóo (¡nueve meses de gestación ha costado!) ha salido tal engendro que nadie lo quiere ni ver. Ni a los retrógrados nacionalistas, que, por supuesto querrían imposición cien por cien de "lengua propia" en todas las asignaturas (excepto gimnasia y manuales, por pura condescendencia) ni a los que llevamos años clamando libertad para elegir, nos ha gustado el borrador. Entre otras cosas porque el presidente de la Xunta prometió, cuando era candidato, libertad de los padres para elegir la lengua vehicular de la enseñanza, y nos sentimos, como es lógico, profundamente defraudados.
Lo que pedíamos era fácil y sencillo de aplicar y respetaba a todos, Galicia Bilingüe lo expuso claramente y no era un proyecto ni tan costoso ni tan chapucero ni tan irritante como el "trilinguazo". Pero es que D. Alberto y el Partido Popular en general, por complejo o por no se sabe qué, en su afán de contentar a quienes siempre están molestos, ha propuesto un proyecto que ha disgustado a diestro y a siniestro. Y se ha sacado de la manga el as del "trilingüismo" con el inglés como lengua estrella, pecando (o no tanto) de ingenuo, porque cualquiera sabe que para dar una asignatura en cualquier lengua hay que dominar perfectamente la lengua en la que se va a impartir dicha asignatura y por supuesto, dominar perfectamente el contenido de la asignatura.
Y se da la casualidad de que en España la calidad de la enseñanza de lenguas extranjeras ha sido sobrecogedora durante muchos años y los alumnos salen y salían de COU sin poder mantener una conversación coherente en inglés. Ya nos contará el Sr. Feijóo de dónde pretende sacar profesorado abundante con titulación específica para impartir ciencias, filosofía, historia etc. que además sea licenciado en Filología Inglesa o que domine perfectamente el inglés. Evidentemente habrá algunos profesores que estén sobradamente preparados para este reto, pero dudo que sean la mayoría. Pero esto del inglés no es más que una cortina de humo para excusar el flagrante incumplimiento de su promesa estrella: la libertad de elección. No ha cumplido su promesa Sr. Feijóo, por lo tanto: vaya rezando lo que sepa para que ese tan preciado escañito que le ha dado la mayoría absoluta lo obtenga algún imaginario (o real) partido democrático y que lo apoye porque para su partido no va a ser, no lo dude. Que para amigos como ustedes no nos hacen falta enemigos.