Es de conocimiento público que la calle de acceso al colegio Alba en Vigo corre grave riesgo de desplomarse al existir bajo ella un garaje particular con las vigas en muy mal estado y graves deficiencias estructurales. Y es en verdad un hecho grotesco y desatinado que se caiga la calle Esperanto, estando Urzáiz inaugurado por el mismo alcalde, vitoreado por su séquito y mirando para otro lado. Es un esperpento, que es cosa notable por su fealdad, desaliño o mala traza, que la calle Esperanto, esperando, esperando, se caiga y engulla a más de un niño: luego dirán que son cosas que pasan. Mientras tanto la Alcaldía se ocupa del Vigo-Bonito y permite que circule el tráfico y que estacionen los vehículos sobre la calle Esperanto. Hasta que pronto llegue el día en que a sabiendas de su final trágico Esperanto, extenuada, se derrumbe y el Concello, cómico, diga "no pudimos hacer nada". Este es el caso en que por omisión de la autoridad competente puede sufrir mucha gente, por no iniciar una acción, que si no es la reparación al menos libere a Esperanto del peso de su perdición. Aunque sólo sea porque si la calle se cae no van a tener donde poner los banquitos, ¡por lógica pura, al menos, impida aparcar y limite el acceso mientras este esperpento dura!