Se imagina usted, amable lector, ¿qué pasaría si el Ministro de Justicia del gobierno provisional de la II República, que a la sazón lo era D. Fernando de los Ríos Urruti, anunciase en un acto público que su actuación se iba a inspirar en la legislación de la monarquía?, pues, no hace falta mucha imaginación para saber que la reacción inmediata sería su cese fulminante.
Transcurridos 78 años el actual Ministro de Justicia del Reino de España, también anunció en un acto público que su actuación se inspiraría en la legislación de la república y ante la similitud del planteamiento usted dirá, por pura lógica, que el Ministro será cesado inmediatamente, pero como la lógica tiene muy poca aceptación en estos tiempos, el Ministro ni lo cesan ni dimite y es que hoy las lealtades son algo trasnochado.
En cuanto al anuncio de la supresión de los crucifijos, que es legislación republicana, conviene sin embargo recordar la actitud de algunas personalidades republicanas y socialistas que contrastan con la del actual gobierno, así D. Miguel de Unamuno fue tremendamente crítico con el decreto de la república; D. Enrique Tierno, mientras fue alcalde de Madrid, conservó en su despacho el crucifijo, pues según él "a nadie podía molestar" y en estos días, otro socialista como D. Francisco Vázquez dijo que se oponía a su retirada.
Ante esa discrepancia podrá preguntarse con toda la razón ¿cuál es la causa de las mismas? La respuesta es sencilla ya que no hay en el actual gobierno personalidades de la talla de D. Miguel, D. Enrique y D. Francisco, los cuales por su cultura y tolerancia han sabido y saben que en la esencia de España está el catolicismo y que no es una simple tradición como alguno quiere sostener.
No se puede terminar esta carta sin citar la enorme coherencia del alcalde socialista de Baena quien, por respeto a la creencia religiosa mayoritaria de sus vecinos, mantiene en el salón de plenos un gran crucifijo, rechazó una moción de un grupo político al que calificó de revanchista y prometió que mientras él sea alcalde y su pueblo mayoritariamente cristiano no retirará el crucifijo.