Señor Feijóo, estoy siguiendo con cada vez mayor preocupación y asombro el desarrollo del intento de fusión forzada de las cajas gallegas. Me llama extraordinariamente la atención que desde un primer momento usted haya sido juez y parte en una operación forzada por todos los medios disponibles, -los éticos y los menos éticos- con una posición preconcebida basada al parecer en datos no suficientemente fiables. Todo esto me hace plantearme muchísimas dudas, entre otras las siguientes: con un argumento tan vago y poco sólido como es la galleguidad, ¿qué más hay que no sabemos o qué no se puede decir, y/o quién está detrás de todo esto?
Si hay tantas dudas, ¿de verdad nos quiere hacer creer que la resultante de la fusión será un "gigante financiero Made in Galicia"?, porque el primero en no creer semejante disparate (no tiene otro nombre) debiera ser usted, al menos, por el bien de la administración que dirige. En este tema ¿de verdad que defiende los intereses de Galicia o, por el contrario, los de algunos "voceros" que no dejan de atacar sin escrúpulos, y desde cualquier ámbito de la actualidad, a quienes no se pliegan a sus intereses? ¿Espera que le creamos? ¿Se da cuenta de que con todo este ataque con artillería mediática no sólo no han conseguido mover un milímetro la posición de Caixanova, sino que por contra, la han reforzado, ya que las enormes dudas sembradas han comenzado a dar sus frutos, precisamente contrarios a una idea de fusión que resulta preconcebida, precipitada, y además desaconsejada por las más altas instituciones financieras españolas? Porque todo esto lo conocen perfectamente ud. y su conselleira, faltaría más. Sigo: ¿No cree que la fortaleza y tranquilidad de Caixanova en este momento se tiene que basar, por lógica, en algo más que simples "intereses personales" como interesadamente ustedes nos quieren hacer creer. En cualquier caso ¿dónde está su autoridad moral para, precisamente usted, criticar supuestas posiciones personalistas? ¿Cómo es que asegura respetar la posición de Caixanova cuando avisa -en un tono amenazante absolutamente impropio del puesto que ocupa- que vetará todo lo que Caixanova pretenda hacer que no sea lo que usted quiere, o sea, la fusión pura y dura? ¿Sabe que con eso, cuando menos bordea figuras del derecho penal como el abuso de autoridad y la prevaricación? ¿No podían haber encargado la "due diligence" a una empresa sin vínculos contractuales con la Xunta? ¿Cómo es que todo esto de una importancia trascendental, no figuraba en su programa electoral ni en el discurso de investidura? ¿Por qué en este tema adopta una forma de actuar frontalmente opuesta a la ideología que defiende su partido? Por tanto ¿dónde está la ética política de esta operación oscurantista? ¿Por qué tantísima prisa para reformar la ley de cajas, y cómo sabe que su aprobación les llevará únicamente veinte días? Y más: ¿Por qué no recibió en tiempo y forma al sindicato mayoritario de Caixanova y sí a los que le "bailan el agua"? ¿Se da cuenta de que el populismo al que ha recurrido sin escrúpulo alguno no sólo contradice la prudencia imprescindible en estos casos, sino que ha producido un enfrentamiento en la opinión pública? Por favor, no caigan (en plural) en la simpleza interesada de culpar al señor Caballero, que no hace más que utilizar los medios -legítimos, ojo-, a su alcance para evitar que se lleve a cabo lo que en Vigo se contempla como el mayor ultraje -sin parangón- de su historia, realizado precisamente y para más inri por alguien en quién Vigo confió masivamente en las elecciones, resultando esta ciudad un apoyo clave para que usted ocupe su actual puesto. Aún no acabé: ¿Por qué se metió en "camisas de once varas" sin conocer el terreno que pisaba? ¿Quién le asesoró tan mal y qué buscaba? ¿Conoce el significado de Caixanova en Vigo? ¿Sabe qué es, por así decirlo, parte esencial de su "genética social"? Para terminar, ¿no se da usted cuenta de que está "pinchando hueso"?
Con todas estas dudas quiero ser muy claro y sincero porque éste no es momento de soplagaitas: personalmente, con estos antecedentes, en este momento y en este tema, no me deja usted otra opción que dudar, creo que con todo fundamento, no sólo de su capacidad y objetividad. Soy consciente de la crudeza de lo que digo y espero que sea capaz de retomar este tema por derroteros bien diferentes de los que ha o han escogido. De lo contrario, saben perfectamente que esto no habrá hecho más que empezar.