Aunque resulte inconcebible, los españoles somos sin duda enormemente masoquistas, según se deduce de los éxitos que está logrando el Gobierno con la nueva dictadura disfrazada de democracia, gracias a la cual, y sin olvidar en ningún momento el tan conocido divide y vencerás, sigue su labor demoledora de convertir al país en rebaños de borregos enfrentados entre sí. ¿Motivos...? Porque unos son hombres y otras mujeres. Porque unos son gallegos y otros catalanes o vascos o andaluces o isleños, etc., etc... O porque muchos son católicos y algunos no. O porque muchos creen que el matrimonio es la unión de hombre y mujer para procrear en familia, y algunos defienden el sexo y el aborto libres, considerando enemigos a los que no comparten sus criterios. O porque los trabajadores deben ser enemigos de los empresarios pase lo que pase, mientras los sindicatos arruinan a unos y otros en propio beneficio según convenga políticamente.
Además de provocar estos enfrentamientos, el Gobierno impone la defensa preferente de derechos de las alborotadas minorías frente a las silenciosas mayorías para crear más escándalo, y desentierra a los muertos de la triste guerra civil para resucitar nuevos enfrentamientos ciudadanos que hace años nuestra democracia había enterrado y olvidado.
Por otro lado está el fomento de la corrupción a todos los niveles que alcanza incluso a los más jóvenes, a los que se intenta adoctrinar con su educación para la ciudadanía, que niega a sus padres el justo derecho de elegir la educación de sus hijos y la aceptación o no de crucifijos en las esculeas en las que se toleran otros atuendos, imágenes u objetos religiosos de otras confesiones minoritarias en nuestro país.
La democracia no puede prohibir la libertad de expresión, de ningún tipo de expresión (política, religiosa, dialéctica, folclórica, etc...).
La crisis no es sólo económica (que lo es). La auténtica crisis es ciudadana: paro..., hambre..., corrupción..., odio..., crispación..., inseguridad..., depravación..., separatismo..., ruina..., terrorismo..., secuestros..., abortos..., para qué seguir...
El divide y vencerás funciona. El progreso democrático de España está siendo derrotado. La nueva dictadura se impone en esta dividida España masoquista que estamos permitiendo y padeciendo con sádico placer por parte de los alborotadores.