Soy viguesa y tengo cuenta en la Caja de Ahorros (ahora Caixanova) desde que tenía 1 año de edad (y de esto hace más de 50). No soy un caso único pues conozco muchas personas con estas circunstancias. El motivo de permanecer tan largo tiempo de impositor en esta entidad no ha sido sus grandes ofertas, que nunca las tuvo, sino de que yo era consciente de contribuir a una obra social nuestra, de la ciudad. Pues bien, lo único nuestro que nos queda nos lo quieren eliminar y no porque sea ello necesario para garantizar su viabilidad y galleguidad, sino para mangonear mejor los políticos una Caja única convertida en una especie de Banco Central Gallego ¡Lamentable!
Y para amparar estos desmanes sacan la palabra sagrada: Galicia. Se les llena la boca hablando de galleguidad como si eso en sí mismo fuese lo mejor. No les importa que, en los tiempos que corren se supriman 1800 puestos de trabajo (y ya se sabe donde va a ser la mayoría en Vigo, por supuesto) ni que el cliente pierda el atractivo de una sana competencia (recordemos que tanto Caixanova como CaixaGalicia hacen patrocinios y obras sociales en Vigo). Todo esto sin justificar con argumentos económicos.
Caixanova ha dicho repetidas veces que puede sobrevivir sola y nadie se lo ha rebatido. CaixaGalicia quiere la fusión a toda costa y según algunos políticos corre el riesgo de ser absorbida por Caja Madrid y tampoco nadie la ha rebatido. Por lo tanto, ya se ve cual es la entidad que tiene el problema y cual es la que quieren que sea la vaca lechera.
Aún por encima, la entidad que tiene el problema, como es la más grande, quedará como dominante en la fusión.
Ya no me gustó en su día cuando el señor Fraga Iribarne forzó la fusión de la Caja viguesa con las de Ourense y Pontevedra porque significó una pérdida de identidad, de puestos de trabajo y disminución de la competencia.
Invocando los intereses de Galicia nos han dejado sin AVE directo a Madrid, nos quieren dejar sin aeropuerto, hospital, puerto comercial y ahora sin Caja. Para muchos políticos parece que Galicia sólo puede existir si se aniquila Vigo. Y ahora coge el relevo de esa política un exhabitante de Vigo, el señor Feijóo, el cual si protestas, te descalifica llamándote localista. Por cierto, nunca le llamó eso a Paco Vázquez, anterior alcalde de A Coruña, ultralocalista donde los haya.
Para terminar, si el señor Feijóo logra al fin dejarnos sin Caixanova, el mismo día de la comunicación anularé las cuentas que tengo en dicha entidad y animo a los que piensan en este asunto como yo a que hagan lo mismo.