Con su negativa a aceptar al fusión de Caixa Galicia y Caixanova, Fernández Gayoso, presidente de esta última, ha destapado la caja de los truenos, cuyos ecos aún resuenan. Las razones de esta negativa tienen que haber sido de gran calado, y no deberse a una actitud rencorosa o de corte localista como algunos propalan. Gayoso lleva más de cuarenta años al frente de Caixanova, con evidente acierto, y nadie mejor que él y su equipo directivo para dictaminar de modo objetivo lo que es más conveniente para la entidad.
Es cierto que existe una tendencia a la fusión entre Cajas de Ahorro auspiciada por el Banco de España, pero lo que ya no está tan claro, ni siquiera establecido, es que las fusiones tengan necesaramente que efectuarse entre Cajas de la misma región. Cajastur ha absorvido a Caja Castilla la Mancha (CCM) intervenida esta última por el Banco de España ante su desastrosa situación financiera. Solamente las deficiencias estructurales, económicas o de dimensión de determinadas Cajas justifican la necesidad de la fusión. Éste no es el caso de Caixanova, cuyos ratios de eficiencia, rentabilidad y orientación social son óptimos, lo que avala la independencia de sus decisiones.
Con frecuencia se enfatiza el carácter social de las cajas de ahorros y la de ser entidades sin ánimo de lucro, si bien ello no impide que, en conjunto acumulen cuantiosos recursos económicos. Éste es el aspecto de las Cajas que más sujestiona a los dirigentes políticos, sobre todo a los autonómicos; el enconado nepotismo de Esperanza Aguirre en Caja Madrid es un claro exponente de ese afán político por controlar el sistema financiero.
Algunos medios señalan que el PP trata de impulsar la fusión de las Cajas locales existente en las tres autonomías donde gobierna con mayoría absoluta (Madrid, Valencia, Galicia), y no por razones de eficacia, algo a priori difícil de demostrar, sino por el poder hegemónico que el control de las Cajas le otorgaría... De ahí debe provenir el interés y la urgencia que ahora muestra el Sr. Feijóo en fusionar las dos Cajas gallegas, a fin de crear una sola más potente ¿pero también más eficiente? ¿Lo que puede ser bueno y ventajoso para el PP no tiene que ser necesariamente bueno y ventajoso para Galicia, y en un mundo global interrelacionado en red puede que la endogamia financiera no sea, a la larga, la mejor solución. Si finalmente el Sr. Feijóo obtiene la controvertida fusión, dispondrá entonces del control, no lo olvidemos, sobre un poderoso instrumento económico que, unido al poder político que le otorgaron las urnas, le permitirá actuar en plan rodillo. Esto es lo malo de las mayorías absolutas, independientemente de quién las detente.