En este sainete que nuestro juez estrella y su precipitación ha convertido en esperpento, no pueden faltar los cómicos en forma de abogado "listo de turno" que, forzando la Ley, intenta convencer al Ministerio Fiscal para acusar a los dos piratas detenidos como cómplices y no como autores, reduciendo sus penas y que puedan "irse de rositas" de vuelta a casa. Todos contentos y la Ley, la Justicia y el Estado de Derecho ignorados una vez más, en función de las necesidades políticas de este Gobierno. Si aclaramos que un delito de contrabando contempla como autores a todos los tripulantes de la embarcación en que se lleve a cabo, entenderemos el calado de esta manipulación. La delicada situación se ha convertido en un peligroso embrollo, y no por ello se puede permitir "el todo vale" pues de estos polvos vendrán los lodos que nos ahoguen. Lo peor de todo es que seguimos en manos de aficionados incapaces pero eso sí, "haciendo todo lo que podemos," y no dejando hacer a los que sí saben y pueden hacerlo.