Lo sucedido en Cambados es, por desgracia, una muestra más de cómo en Galicia se acaba siempre criminalizando a los perros abandonados, cuando en realidad ellos se limitan a buscarse la vida en una situación que no han elegido. Por supuesto, no justifico en absoluto lo sucedido, y puedo entender perfectamente la rabia y la impotencia del dueño de las gallinas. Pero sé también que si no se ataja el problema desde su raíz estos hechos se volverán a repetir. Por esa razón los políticos locales (gobierno y oposición), verdaderos culpables por omisión en este asunto, deberían explicar a la opinión pública por qué han permitido que la situación llegue a este punto; por qué no existe un registro de propietarios riguroso, obligatorio y gratuito, y por qué no se controla la natalidad de perros y gatos mediante campañas de esterilización obligatoria.
Por desgracia, esos prohombres, más preocupados por su cuota de poder que por resolver eficazmente este problema, acabarán buscando un chivo expiatorio en quien derivar su propia responsabilidad, y me temo en adelante una auténtica "caza del perro sin dueño".
Vamos, todo un modelo de valentía y saber hacer. Y lo peor de todo es que aún habrá gente dispuesta a creer sus mentiras y a darles la razón.
¿Será cierto eso de que tenemos los políticos que nos merecemos?