En el pasado mes se celebró en Mondariz-Balneario, un encuentro bajo el sugerente título "El César o Dios", título que al señalar dos opciones parecía que habría una paridad en las exposiciones de los ponentes, pero si nos fiamos de las informaciones de la prensa, tal paridad no existió y salvo alguna excepción fue copado por los laicistas enemigos de la Iglesia.
Lo dicho tiene su fundamento en las declaraciones a FARO DE VIGO, de un joven diplomático actualmente no ejerciente quién después de sostener sin explicación alguna que en España "el problema religioso es un problema político, añade opacidad a sus palabras al afirmar sin razonamiento que el espacio de la ciudadanía ha ganado el terreno a la Iglesia".
¿Qué entiende el señor Ricardo, que es diplomático por espacio de la ciudadanía como contrario al terreno de la Iglesia? ¿Será un espacio exclusivo y privilegiado para los laicistas? ¿Es qué los católicos no somos ciudadanos de España y por ello, no podemos incluirnos en ese espacio?. Es posible que todas estas oscuras elucubraciones del señor Ricardo y los otros laicistas, vengan de su preocupación al comprobar que lo que ellos llaman el espacio de la ciudadanía, se ha convertido en un espacio de los ciudadanos españoles que ya no es de su monopolio, que se está renovando y que cada día más y más personas se dejan ver y manifestar en el mismo como recientemente lo han hecho un millón de personas en Madrid y es que "aún hay sol en las bardas".