Siempre es agradable conocer que hay responsables políticos que apoyan y colaboran en actividades sociales, favoreciendo la reinserción y la mejora de la calidad de vida de las personas que se encuentran privadas de libertad en centros penitenciarios. Este es el caso de la Diputación de Pontevedra, al frente de la que se encuentra desde hace dos legislaturas consecutivas, Rafael Louzán. La Diputación colabora de manera habitual con los internos de la prisión de A Lama para facilitarles cursos de formación, actividades lúdicas, talleres de promoción al empleo y otra serie de actividades que tratan de hacer menos dura la estancia de los internos en este tipo de centros públicos.
Por un error, una imprudencia o por las circunstancias del día a día nadie está libre de tener que ingresar en un centro penitenciario y no por eso hay que vivir, el tiempo que dure la condena, de una manera inactiva y alejado de los avatares de la propia sociedad civil, por eso es muy importante la colaboración de las instituciones públicas para que estas personas no sean unas "apestadas" o marginadas de la sociedad como eran considerados hasta no hace aún mucho tiempo.
El otorgamiento de la Medalla de Plata al Mérito Social a la Diputación de Pontevedra debería ser un revulsivo para que otras administraciones públicas tomasen ejemplo y tengan en cuenta a todas estas personas que viven situaciones especiales a lo largo de algún período de su vida y necesitan toda la ayuda posible para que no estén tan alejados de la sociedad. Al mismo tiempo todas estas actuaciones deberían ir dirigidas no únicamente a las personas privadas de libertad sino también a los drogodependientes, parados o individuos que padezcan algún tipo de exclusión social.