Felicito al alcalde de O Porriño por las reformas que se están llevando a cabo en las calles Manuel Rodríguez y Ramón González de O Porriño, y a tal extremo llegan estas mejoras en su pavimentación y convertirlas en peatonales que los que las conocíamos hace unos meses al volver a verlas ahora tenemos que esforzar la imaginación para percatarnos de que transitamos por las mismas rúas.
Los restaurantes, bares y cafeterías, que en ambas rúas están ubicados, aprovechan los espacios que les brinda las aceras para colocar en ellas mesas y sillas para dar mayor comodidad a sus clientes y ver así como aumenta el número de consumidores. Elogiamos estas autorizaciones puesto que dan vida y disfrutamos de un buen ambiente cuando transitamos por dichas calles.
Pero el móvil que me impulsa a dirigirme al director de este periódico es elevar una protesta, que comparten la mayoría de los porriñeses y visitantes, y que paso a exponer.
O Porriño en este mes de septiembre arde en fiestas por los cuatro costados. Celebra, y por todo lo alto, sus fiestas patronales en honor del Santísimo Cristo de la Agonía, popularmente conocidas como "As Festas do Cristo".
Desde el punto religioso su exaltación es la tradicional procesión y que este año recorrerá las calles porriñesas el domingo, día 27.
Siempre fue seguida con gran devoción, pero lo que es inconcebible fue la desfachatez, tanto por parte de los bares y chiringuitos como por parte de las autoridades, en consentirlo. Pasaba la procesión y las terrazas y aceras continuaban repletas de mesas y sillas, y muy pocos del público tuvieron la delicadeza de levantarse al paso del Santísimo Cristo de la Agonía, y la procesión tuvo que hacer "eses" para sortear los obstáculos.
Confiamos plenamente en que esto no vuelva a suceder y que las autoridades locales prohíban tajantemente el que se instalen las citadas mesas en el exterior de sus "negocios" durante el paso de la procesión.