En estos tiempos de recesión en los que la menor actividad económica, además de desempleo, genera menos recaudación por parte de las administraciones, éstas en vez de austeridad y afinar al máximo en sus inversiones, para mejor optimizar los recursos, se dedican a obras públicas que en la mayoría de las veces, son vacías de contenido, como son cambiar aceras, que dentro de unos años, cuando lleguen otros dirigentes, otras modas, volverán a rediseñarse, con lo cual toda esa inversión no habrá servido, bueno sí, para suprimir numerosas plazas de aparcamiento para la vecindad.
Con la carencia que hay de ayudas a dependientes, centros hospitalarios, juzgados, dependencias policiales, parques de bomberos, centros penitenciarios, centros de acogida, ferrocarril, plantas de reciclaje, depuradoras, trasvases hídricos, reforestación para luchar contra la desertización, recuperación de cascos antiguos y/o monumentos en ruinas y un larguísimo etc, seguro que el señor Zapatero y sus ayudantes estarán muy ocupados en sus mítines y demagógicos discursos y no atenderán esta humilde propuesta, que la oposición tampoco parece contemplar. Así nos luce el pelo.