Hace unos días recibí una estampa con la biografía de un religioso cubano llamado José López Piteira que fue beatificado, junto a otros 498 mártires, en Roma el 28 de octubre de 2007. Esta información me la mandó una amiga que vive en América y es la siguiente:
José López Piteira entró a los 16 años en el Noviciado de Ntra. Sra. del Buen Consejo de Leganés para comenzar su noviciado como religioso Agustino, y, en 1935, fue ordenado diácono. El 6 de agosto de 1936, apiñados como ganado, los 107 frailes del Escorial fueron llevados en tres camiones a los calabozos de la Dirección de Seguridad de Madrid y, de noche, los trasladaron al colegio de San Antón, convertido en aquel tiempo en prisión.
La familia de Fray José intenta conseguir su libertad y acude al Ministro de Asuntos exteriores de la República de Cuba, ya que era legalmente ciudadano cubano y, por tanto, extranjero en España. Pero él no quiere acogerse a este privilegio que lo apartaría de sus hermanos de comunidad, queriendo correr la misma suerte que todos ellos.
Fueron casi cuatro meses de sufrimiento, de hambre y malos tratos. Finalmente, un juicio sumario los condenó a muerte solo por ser religiosos.
A primeras horas de la mañana del 30 de noviembre de 1936 lo sacaron de la prisión y lo despojaron de todo lo que llevaba encima, le ataron las manos a la espalda y, junto con otros 50 agustinos, lo asesinaron de un tiro en la cabeza, en las afueras de Madrid, en Paracuellos de Jarama. Murió como todos los demás perdonando a su verdugo, sin odio alguno en la entereza de la fe, lleno de valor y fortaleza cristiana. Tenía 23 años de edad, y solo le faltaba uno para ser ordenado sacerdote.
En todo el mundo, hispano principalmente, es conocido el proceso de la guerra civil española y la actuación de los dos bandos. Ahora, con la memoria histórica ¿aquí también se contarán las actuaciones reales de los dos bandos ó solo se hará fuera de España?