Quisiera empezar esta reflexión diciendo que tengo 91 años, que fui empleado del Estado e Industrial, en los dos trabajos me fue relativamente bien, por los que creo me da derecho a opinar sobre la actual situación política y económica.
Aunque no fui ni soy político, si bien tengo mis preferencias, pienso que todos los políticos lo quieren hacer bien y no dudo que todos han hecho alguna cosa buena. Creo que tanto en una casa, como en una empresa, como también en política, una cosa es hacer lo que sabe y otra, saber lo que se hace, que aunque parezca igual, no lo es. Por lo tanto, rectificar es de sabios.
Si bien mis facultades físicamente mermaron, aún no tiré la toalla y voy a hacer dos consideraciones referentes al sector Inmobiliario, en el que algo me muevo, por si a quien corresponda, no se si gobierno, Xunta o Concello o todas a la vez, las estima tener en cuenta.
1º Actualmente las grandes superficies, en extensión permanente, marcan y seguirán marcando las pautas en épocas venideras. Por tanto, del 60 al 70% de los bajos de los edificios, no volverán a ser rentables industrialmente y tendrán que ser habilitados para vivienda, como antiguamente, de lo contrario pasarán a ser improductivos para el propietario, Hacienda y el bien común.
2º También debe ser objeto de revisión en los bajos industriales desalquilados, el cambio de actividad. Se impone una fianza irrecuperable que no todos pueden pagar, lo que genera una pérdida para todos, parálisis en el sector y pérdida de puestos de trabajo.
Un equipo de gobierno debe hacer caso de los técnicos que pulsen la actividad común y no atar el burro al poste aunque se ahogue, "lo dijo el jefe". De lo contrario, si vamos de espalda y cuesta arriba, así nos va a crecer el pelo.