Andamos de nuevo a vueltas con la prohibición de fumar en lugares públicos, como son los locales de hostelería, bares, cervecerías, cafeterías, etc… Creo que lo que se había hecho hasta ahora estaba bien, lo consideraba positivo. Haber desterrado el humo de oficinas, despachos, clínicas, organismos oficiales, transportes colectivos, etc, etc, había supuesto un logro para los no fumadores y para los propios fumadores que con estas restricciones dejaban de fumar medio paquete de tabaco al día, como mínimo, lo que se traduce en un beneficio para su salud y para su bolsillo, que no es moco de pavo…
Los fumadores que en principio creían que no iba a poder superar la prueba de estar sin el cigarro en la boca cada cuarto de hora, se dieron pronto cuenta de que eso era posible y en cuanto dejaban el trabajo y podían "echar un cigarro" les sabía el doble, que el estar fumando cumpulsivamente. Lo que ya no me parece también es lo que se pretende ahora.
Yo soy un ex-fumador, un enemigo autoconvencido de los perjuicios que causa el tabaco; pero lo que no comprendo en lo que se ha convertido ahora en persecución. La tolerancia que había para que se pudiera fumar en bares, pubs, cervecerías, etc, que no tuviesen más de cien metros, creo que era muy razonable porque precisamente el fumador va a esos locales a relajarse, fumando uno, o varios cigarrillos con una cerveza, una copa de vino, un café, etc, sólo o en compañía de amigos, pasando un rato después de las agobiantes, horas de trabajo y los de fumadores que concurrimos a esos locales lo disculpamos perfectamente porque la contaminación pasiva no es tan grave.
Lo que no tendría remedio sería el perjuicio económico causado a los industriales de hostelería que verían disminuida su clientela al prohibírselo el principal aliciente de concurrir al bar o la cafetería, seguramente responderían con una desobediencia colectiva por considerar un abuso de sus competencias por parte del gobierno y les sobraría razón para no hacer caso de una norma totalmente arbitraria que parece perseguir sólo el lucimiento de la ministra de Sanidad en plan estrella…
Debido a la errática política industrial y comercial del gobierno han cerrado miles de locales comerciales que están con los correspondientes letreros de "Se alquila", a los que se sumarán ahora cantidad de locales de diario esparcimiento, aumentando aún más las apabullantes cifras de parados.
Si las Excma. doña Trinidad Jiménez y el gobierno del que forma parte están sumamente convencidos del veneno que supone el tabaco que lo prohiba totalmente y punto. Pero eso supondría una fabulosa pérdida de ingresos para el Estado y eso no entra en sus cálculos.
¿Entonces a qué viene esa doble moral?... Por un lado impiden su consumo y por otro recaudan sus buenos millones por ello, dejando de lado nuestra salud...
¡Vaiche boa, Vilaboa!...