Érase una vez un país de cuento y realidad.
Se vivió bien, se vive regular, se va a vivir muy mal. Hubo en Europa meses negros, entre ellos septiembre. España espera a un octubre negro, por variar. Nos dicen que somos uno de los países más adelantados y tecnológicamente pioneros.
Los juzgados están sin medios (tecnológicos) así sus resoluciones. Los colegios tienen de más; les van a dar ordenadores hasta a los críos.
Si tú quieres ir a trabajar, al menos en cosas oficiales, ayuntamientos, diputaciones, etc, tienes que llevar todo tu currículum, papeles de estudios, no importa lo que seas o hayas hecho, puedes ser jardinero, pero si no llevas tus estudios primarios no sirve. O peor todavía, puedes ser gran jardinero pero como priman ciertas cosas (entre ellas los estudios) no serás admitido, primero irá el ingeniero, el matemático o el médico.
Así funciona nuestra burocracia (no la democracia), la burrocracia.
Un país que se considera puntero, que da ordenadores a los críos y ¿para qué? si a fin de cuentas los españoles (aun siendo obligatorios ciertos estudios) tenemos que llevar con nosotros hasta los pañales, para saber si son legales o no. ¿Para qué sirven esos ordenadores si la informática no se guarda?
Llegará un tiempo en que los responsables del momento dirán: "Tenemos que buscar la memoria histórica de nuestros antepasados" , "¡Qué atrasados eran por culpa de sus dirigentes!".
Si a los agricultores españoles les fuese obligatorio pedir estos papeles para recoger tomates, uvas o aceitunas a sus trabajadores ¿qué pasaría?
Quien lo lea que lo piense; tal vez no habría tanto paro.