Igual que los enfermos van al médico de la Seguridad Social a buscar las recetas, para mejorar la educación los políticos tratan de recurrir a la receta fácil, proponiendo un aumento del gasto; aunque esto no sea ni lo más fácil ni lo más necesario, ya que casi siempre se puede sacar más partido al gasto actual, un estudio comparativo entre varios países sobre la eficiencia en la enseñanza primaria y secundaria encuentra que hay grandes diferencias entre países, y que sin aumentar el gasto, puede haber mejoras sustanciales.
El gasto por alumno en la enseñanza primaria y secundaria ha crecido en los últimos años, pero el grado de aprovechamiento de los recursos varía mucho, incluso de una a otra escuela, ya que la libre elección de escuela y la mayor autonomía de gestión son factores que mejoran los resultados del gasto educativo.
Así puede decirse que la enseñanza concertada es un magnífico negocio para el Estado, ya que no sólo le ahorra la inversión y una buena parte del coste del puesto escolar, sino que además utiliza los fondos recibidos con mayor eficiencia.
Tal vez lo que más necesita la enseñanza es una sacudida para ganar en eficacia, aún sin gastar más, ya que los centros privados que reciben fondos públicos tienden a emplear mejor los recursos que las escuelas públicas, y también el mantenimiento de escuelas con poco alumnado es ineficiente; aunque se haga para salvaguardar la vida de los pueblos, pero esto tiene como resultado mayor gasto y peores resultados.