Existe en O Calvario un emplazamiento que podría ser idóneo para situar allí la Biblioteca del Estado. Me estoy refiriendo al actual Centro Social, con entrada por la calle Jenaro de la Fuente. A día de hoy se puede decir que se trata de una infraestructura con poquísima actividad y muy vetusta y decadente. Cuenta, sin embargo, con amplios espacios y varias plantas, además de unos jardines, uno de los cuales contiene una antigua piscina.
Actualmente apenas ofrece servicios. Cuenta con una pequeña biblioteca con muy pocos volúmenes y nada actualizada. También se ofrecen allí algunos cursos que tienen pocos alumnos. Se trata, pues, de un edificio y un solar enormes, que se encuentran absolutamente infrautilizados. Es cierto que es lugar de encuentro de algunos mayores, pocos; pero apenas pueden hacer nada allí, sobre todo desde que se suprimió la cafetería.
Este edificio es de titularidad de la Xunta, concretamente de la consellería de Asuntos Sociais; pero podría ser traspasada a Cultura sin mayores problemas. Además la Xunta ya tiene las competencias de la gestión y titularidad de las Bibliotecas del Estado existentes en Galicia, circunstancia esta que hay que aprovechar para agilizar trámites.
Su situación es ideal para levantar allí un edificio nuevo que albergue esta Biblioteca. Incluso las pocas actividades allí desarrolladas se podrían seguir impartiendo en el nuevo edificio, o bien desviarlas a otras instalaciones. La calle es amplia y luminosa, y pasan por allí innumerables autobuses urbanos durante todo el día hacia toda clase de destinos.
En definitiva, creo que es mejor emplazamiento que encajarla en el futuro auditorio casi con calzador o que desalojar a alumnos y profesores de la Escuela de Artes y Oficios.
Con una Biblioteca del Estado en O Calvario estaríamos creando un nuevo centro, aprovechando la magnífica zona peatonal para un constante ir y venir de estudiantes y lectores potenciales de la citada dotación.
Piénsenlo; sólo hacen falta voluntad política y una pizca de capacidad de gestión, así como un entendimiento sano entre los miembros del gobierno de la Ciudad.