Observo con espanto la remodelación de la Puerta del Sol viguesa. Un espacio netamente urbano, en el que convivían bien el tráfico rodado y el peatón, se está transformando en una explanada pueblerina. En una plaza pétrea de ésas que pronto pasarán de moda. El carácter de la Puerta del Sol se altera así por completo, en abierto desprecio a lo que ha sido a lo largo de la historia urbana de la ciudad.
Siempre me he mostrado partidaria de peatonalizar, pero sin hacer dogma y fanatismo de ello. Al expulsar a los coches de la Puerta del Sol, se los canaliza por zonas menos amplias, por calles como Marqués de Valladares, que no están hechas para soportar tanto tráfico. La vía Policarpo Sanz-Puerta del Sol, en cambio, sí se hizo para que tuviera esa capacidad. Ahora van a estrangularla. El corazón urbano de Vigo deja de latir por obra y gracia de unos iluminados que se creen con potestad para modificar la ciudad a su antojo.
Por otro lado, el área en cuestión se renovó hace ocho o nueve años, y el paseo de Alfonso XII hace menos todavía. Es un escándalo y un despilfarro. Hay calles de Vigo que no ven una mejora desde hace décadas. Sin embargo, el gobierno municipal no va ahí, sino que decide rehacer aquello que acaba de hacerse. ¿Será porque es el lugar más visible para la propaganda? Un auténtico y doloroso dislate.