La mera insinuación de que la reforma del Mapa Judicial pueda afectar negativamente al Juzgado de Fonsagrada, tal como sugiere la nota informativa publicada en El Progreso el pasado día diez, provocó un revuelo contenido y una cierta sensación de rebeldía en los fonsagradinos que, como yo, sienten en sus propias carnes el continuado desmantelamiento de sus instituciones. Por otra parte, aunque la calculada ambigüedad de la susodicha nota deja entrever que puede tratarse de un simple globo-sonda, soy consciente de la gravedad del problema que se nos plantea y de la urgencia de hacerle frente. No cabe, por tanto, mirar para otro lado, ni mucho menos, resignarse a que se lleve a cabo la supresión del juzgado sin hacer todo lo posible por evitarlo.
Es tiempo pues, de analizar serenamente la situación, aportando cada cual los argumentos que se puedan esgrimir en contra de tan polémica decisión, y una vez puestos de acuerdo, cargarnos de razones para exponerlas donde fuere menester.
Así pues, no se trata de alarmar sino de prevenir y a mi modo de ver urge conocer el contenido del Libro Blanco de la Justicia gallega, ahondando en los argumentos concretos sobre los que se basan, tanto la Fiscalía, como la Xunta, como el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, para proponer precisamente ahora, la reforma en nuestra Comunidad del Mapa Judicial y en concreto aquello que pudiera afectar a nuestro partido judicial.