Mis parabienes y felicitaciones al artista principal y secundarios que lo acompañaban en la noche del jueves, 13 de Agosto, en el auditorio del Parque de Castrelos de la ciudad de Vigo. Un repertorio ampliamente conocido por el público y de una ejecución rayana en la perfección. Para mi gusto cabrían destacar las interpretaciones de las secciones vocal, de viento y, especialmente, de cuerda en las manos del catalán Javier Mars. Después de casi tres horas de concierto (con un descanso de veinte minutos) la comunicación entre las partes -emisores y receptores- había logrado el éxito.
Otro asunto bien diferente es el que corresponde al desastre organizativo. Vergüenza ajena. Los señores Santiago Domínguez, Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Vigo, y Bibiano Morón, promotor y productor local del evento, en primer lugar se pasan la legislación vigente en temas de espectáculos públicos por las entretelas al no reservar y poner a la venta en la taquilla del auditorio el 10% del total de tickets disponibles de la totalidad del aforo del mismo; en segundo lugar lo hacen con recochineo, ya que airean a bombo y platillo que el billetaje está totalmente vendido "Sold Out" con varias semanas de antelación; en tercer lugar el público de "gallinero" a las 23:10 del día del concierto (momento del descanso) puede constatar que, a ojo de buen cubero, falta por llenarse un cuarto del aforo de sillas, es decir ¿unas mil localidades?
Yo no me creo que haya ciudadanos que hayan comprado mil localidades para asistir a éste evento y hayan renunciado por la circunstancia que sea a acudir al mismo. Y hablo de dieciocho mil euros ya que habrían adquirido sus localidades en "venta anticipada" ya que, como se ha anunciado, no hay papel para "taquilla".
Es muy probable que el Ayuntamiento se haya adjudicado 400 entradas para atender sus necesidades de protocolo lo que, al margen de la cantidad de tickets (10% del aforo de sillas), me parece bien y oportuno. ¿Qué pasa con las 600 entradas restantes? ¿Se han adjudicado a otros promotores, patrocinadores? ¿Realmente es necesario tanto protocolo para que después quede tanto espacio vacío? Lo dicho, de vergüenza ajena.
Y si no ha sido así, ¿por qué no se han puesto a la venta esas seiscientas o mil localidades al precio de 20 euros en taquilla? Se podrían haber recaudado entre 12.000 y 20.000 euros más para las arcas municipales que tan necesitadas deben andar en estos tiempos de crisis. ¿O no? A lo peor en el Ayuntamiento se han quedado en la época de Supertramp "Crisis, what crisis?"
Otro sí, "magnífica" la empresa de realización de vídeo. Cámaras antediluvianas, mal situadas en el escenario, sin capacidad para graduar temperatura de color, todo lo que no fuese "luz día" resultaba casi imposible de ver. El realizador totalmente ajeno al repertorio, planos de espaldas, cabezas cortadas, etc. Los alumnos de cualquier escuela de Imagen y Sonido de Vigo o Pontevedra lo hubiesen resuelto mejor con media docena de móviles de última generación. ¿Cuánto va a costar eso?.