Señor Núñez Feijóo, en nuestra ciudad de Vigo se están realizando cambios urbanísticos bajo la denominación de humanización, empleando granito público.
Las aceras en todo el mundo tienen por objeto permitir la marcha de los peatones, sin obstáculos ni "trampas", separándolos del tránsito rodado.
El granito de precio elevadísimo tiene como mayores inconvenientes su facilidad de ruptura, el absorber manchas, y la facilidad de deslizamiento del peatón si está mojado.
Por otra parte, su colocación es artesanal y de enorme lentitud, lo que eleva sobremanera el precio y como se evidencia en el centro de la ciudad y en el paseo marítimo, no está previsto el mantenimiento, que requiere personal experto, por ser necesarios cortes a medida.
En estos tiempos de deterioro económico, debería recurrirse a los materiales tradicionales, de reconocida eficacia bajo costo y sencilla colocación.
Si el objetivo consiste en emplear a personas en paro, naturalmente, con bajo precio de los materiales e igual dinero público, hay presupuestos para más obreros y más obras.
Si la justificación es embellecer la ciudad, la alcaldía debería seriamente ocuparse de limpiar fachadas y mobiliario urbano, plagado de pintadas y mucho más evidente a nuestros ojos que el suelo de las calles.