Los consejos que el Colegio de Médicos de Madrid ha dado para evitar o dificultar posibles contagios de gripe-A han levantado una gran polvareda progre. Los besucones toqueteadores –que tanto abundan en España- han decidido hacer frente a esta ofensiva médica, argumentando que el que no bese o no toque es un antipático que no merece ser contagiado ni de gripe-A, ni de sida, ni de un mal catarro. ¡Hale! ¡Que se fastidie!¡Por desagradable! ¡Qué poco solidario! Sacando -como siempre- las cosas de quicio y llegando a decir que una pareja no va a poder tener relaciones y que no podremos besar a nuestros hijos. Nadie dice que no se pueda besar a un familiar o dar un abrazo a un amigo, sino simplemente que es aconsejable evitar el contacto físico, sobre todo entre personas que no se conocen y que no sabemos si tienen el virus.
Al margen de los sensatos consejos que han dado los médicos, todos los manuales de protocolo enseñan que lo correcto al presentarse es mirar a la cara y sonreír y, en algunas ocasiones, darse un apretón de manos. La fórmula de los dos besos por muy extendida que esté no significa ser más moderno o ser más abierto, sino una considerable falta de educación. Nadie es antipático por no dar dos besos, más bien al contrario, si no te ofrecen la mejilla, la falta de cortesía la protagoniza el insistente besucón; con la consabida falta de higiene que eso conlleva.
Si el colegio de médicos de Madrid ha desaconsejado los contactos físicos frente a la feroz propagación del virus de la gripe-A, es porque es una medida más a tomar, además de ser un hábito muy saludable, pero como la progresía se ha levantado en armas contra esta medida, vamos a caer como chinches.
Gracias besucones tocones por hacer de esta peste algo gracioso y divertido. Y desde nuestro lecho de muerte y el vuestro podréis seguir escribiendo monólogos en los periódicos. Ja ja ja, ¡nos morimos de risa!