Según Daniel Rodríguez Castelao, los asentamientos de la población en Galicia han nacido en desorden natural, apreciación que, sino me equivoco, se refería especialmente a la comunión de la vivienda unifamiliar con naturaleza y que, durante bastante tiempo, se consideró como una forma lógica y moderna de ocupar el territorio.
Ya en los siglos XVII y XVIII, los constructores de los pazos eligieron, también sabiamente, sus emplazamientos determinando sus enclaves que definían la vocación de las comarcas y así se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que cuando hay una concentración de pazos estamos en una comarca de gran calidad agrícola y residencial y, por ello, de notables recursos turísticos.
Si tenemos la paciencia de ir colocando, sobre un mapa mudo de Galicia, una serie de pazos podremos seguir el curso de sus principales ríos y delimitar sus comarcas más ricas; por ello siempre hemos sostenido, en la Asociación Amigos de los Pazos, que los mismos son un elemento importante en la Ordenación del Territorio de esta Comunidad y si hay una exigencia propia como es la protección y defensa de los espacios naturales, en ellos ocupan un lugar privilegiado los jardines y bosques de los grandes pazos.
Hoy el tema de la Ordenación del Territorio, en Galicia, está confuso, pues, sólo se habla de las áreas metropolitanas y la mayoría de los que lo hacen están un tanto en ayunas de su naturaleza, especialmente los políticos cuya única obsesión es eliminar las diputaciones o aquellos que, con el justo deseo de proteger los espacios más sensibles de nuestras costas, quieren convencernos que son las más degradadas de toda España.
La Ordenación del Territorio, que es un paso al frente del urbanismo, requiere, como éste último, la concurrencia de ingenieros, arquitectos, geógrafos, juristas, etcétera, cuyos conocimientos, debidamente ensamblados, deben estar protegidos por una superestructura jurídica y con la exigencia de que a todos ellos les inspire el sentido común que desgraciadamente, como se sabe, es el menos común de los sentidos.
El debate serio, objetivo e ilusionado de la Ordenación del Territorio de Galicia está por venir y sería un fracaso más si el mismo se hiciese por los profesionales que quieren tener su monopolio, como son los técnicos de la construcción, o los que quieren fraccionarlo tanto que llegan a considerar elementos principales a los purines y esto último, dicho sea con el debido respeto, es andarse por las ramas y ello aún cuando lo sostenga el fiscal jefe de Galicia.