A pesar de los desmentidos, Manuel Bragado insiste en vincular a las FAES con la protesta lingüística en Galicia. Intentaré aclararlo de nuevo, con la vana esperanza de que Bragado y gentes como él desistan de su error. Las FAES, hasta lo que yo sé, han publicado dos trabajos sobre la normalización lingüística en Galicia. El primero, escrito por el catedrático Dobarro, es más bien elogioso. El segundo, firmado por mí, ha causado el conocido escándalo. Añado que, aunque fui el principal redactor del manifiesto "Tan gallego como el gallego", jamás he sido miembro de Galicia Bilingüe y que mi única relación con FAES ha sido la de escribir para ellos el polémico opúsculo. De ello se deduce que no hay relación alguna entre FAES y Galicia Bilingüe.
Sin embargo, comprendo la insistencia de Bragado por ligar a las FAES con la disidencia lingüística gallega. Las FAES son un magnífico chivo expiatorio que permite a nuestro establishment cultural aferrarse a la ilusión de que el movimiento anti-normalización es de naturaleza exógena, un producto de la conspirativa mente de centralistas madrileños. Asombrosamente, la victoria en las últimas elecciones del partido que asumió la protesta social no les ha despertado de esa absurda ilusión.