Apenas hemos entrado en el siglo XXI, y seguimos planteándonos diferentes estrategias para poder conservar el medio en el que vivimos y frenar el deterioro de nuestros espacios naturales.
Cada vez analizamos más la importancia que tiene este tema, y somos más conscientes de su gravedad. Es cierto que los "jefes" de los países son los que tienen que actuar, pero también nosotros, los ciudadanos de a pie, tenemos mucho que decir y mucho que hacer.
Como en todo, la formación y la información son la clave para poder minimizar los impactos que generamos en el medio y cambiar nuestros hábitos hacia otros más sostenibles. De ahí la importancia de los educadores, los informadores, o de aquellos que se dedican a "formar a los formadores".
También es cierto que las personas cada vez somos "más ecológicas", y queremos ayudar más a nuestro planeta. Somos voluntarios, queremos ser útiles, y además nos necesitan….
Está claro que no existe un solo prototipo de voluntario, y cada cual se mueve por motivaciones diferentes, persigue fines distintos, se comporta de maneras dispares… Pero todos ellos se mueven por un compromiso desinteresado y altruista hacia un bien común.
Y ahora digo yo…. Señores… Esta gente, estos voluntarios, son personas desinteresadas que no persiguen beneficios propios ni gratificaciones, son personas que creen en algo, que persiguen un fin positivo, que disfrutan con ello, que tienen capacidades…. No son un entretenimiento, no son mano de obra barata y desde luego, en su mente no está ser los suplantadores de otros… ¿Por qué transformar algo tan loable en algo detestable?
Igual no he cogido bien la idea, igual me estoy equivocando… Me refiero a una noticia que apareció el 23 de junio en este periódico, que me sorprendió tomando un café mañanero… Se habla de una Fundación que imparte un curso de guías en espacios naturales que me llamó la atención. Busqué el programa y me pareció muy bueno. ¡Me habría gustado apuntarme! Pero algunos aspectos me resultaron inquietantes… A saber… "Los estudiantes compartirán su formación con el turista, realizarán formación ambiental y ayudarán a conservar el parque", "La idea es que los guías disfruten de lo que después van a divulgar"… pero, ¿hablamos de voluntarios o hablamos de formar ¡en tres días! profesionales de la educación e interpretación ambiental? ¿Hablamos de ayudar al parque o hablamos de abaratar costes? ¿Hablamos de formar a personas o de "usar" a voluntarios? ¿Será que en plena crisis han decidido que somos un saldo?
Señores, de nuevo me dirijo a ustedes con toda mi educación y mi humilde conocimiento sobre la conservación del ambiente que nos rodea. Como (permítanme) intérprete ambiental, me inquieta que la lucha por conseguir profesionalizar por fin este trabajo se vea frenada gracias al mal uso del vocabulario y de la palabra "guías", "capacidad", o "ecoturismo" en un contexto que suena más bien a una cierta competencia desleal.