Cuando se habla tanto de si coeducación sí coeducación no, no está de más ir a los estudios neurológicos que pueden arrojar luz sobre las diferencias sexuales en el aprendizaje, porque el reconocimiento de las diferencias de los cerebros masculino y femenino y su consideración en el proceso educativo, podrían suponer una revolución en el rendimiento académico y facilitar una redución de los actuales niveles de fracaso escolar, ya que amparándose en la libertad de enseñanza, el separar las aulas de varones y mujeres en algunos tramos de edad, coincidiendo con los periodos cognitivos reconocidos por la ciencia, sería positivo para todos, ya que la educación diferenciada no es una cuestión política, cultural o religiosa, como a veces se pretende, sino que tiene una base científica, ya que las capacidades son diferentes en las mismas edades.
Habría que aprovechar todas las diferencias innatas para sacar el máximo partido a la educación, y en el marco de la libertad de enseñanza, permitir una educación diferenciada, flexible en colegios públicos para algunos tramos de edad, con el fin de rebajar el fracaso escolar masculino, ya que al no ser conscientes de las diferencias se exige lo mismo y de la misma forma, pretendiendo una misma respuesta por parte de ambos sexos.
El nivel de abandono escolar en España alcanza más del 35% y parece ignorarse la existencia de un fuerte componente sexual en este fracaso escolar, y no parece que haya ninguna actuación para darle solución, ni experimental, ni administrativa.