Soy madre de una alumna del colegio público Doctor Fleming y, junto con otras, manifestamos nuestro malestar ante un acto como el que tuvo lugar en las instalaciones del centro y llamado "Fiesta de Fin de Curso", pero sólo para socios del ANPA (por cierto, única actividad programa, ya que el centro no tiene previsto celebración alguna). El resto de niños/as que finalizan el curso y su situación familiar desfavorecida o con familiares que optan por no pertenecer a dicha asociación pasarán previamente por taquilla abonando 15 euros, y cuidado les pondrán pulserita identificadora, no sea se cuele algún "desfavorecido social".
Se supone que la fiesta de fin de curso debe tener como objetivo principal la integración y participación de todo el alumnado y familias sin discriminación por su situación económica ni cultural, como actividad lúdica.
Esta situación la considero mucho más grave porque a pesar de estar organizada por un ANPA (que recibe subvenciones públicas aparte de las cuotas de los socios), porque se realizan dentro de unas instalaciones de un colegio público que se jacta de ser pionero en valores tan importantes como la tolerancia, igualdad e integración. "Dicen que es a ese precio porque traen "hinchables, payasos..." Señores un poco de cordura, los valores que debemos inculcar a nuestros hijos no son... que mi compañero de clase no viene porque es "pobre", sino la solidaridad entre todos, no hace falta fiestas tan ostentosas y sí más participativas con actividades que los niños aprenden a lo largo del curso. A mí, personalmente, me revuelve las tripas que alguna madre me pregunte como le dice a sus hijas/os que no puede ir, ya que, con el dinero que tendrían que pagar hacen la compra de comida para dos días. Yo, por suerte tengo la posibilidad de podérselo ofrecer a mi niña pero, con sólo 7 años, ha entendido las razones para no acudir a la misma y solidarizarnos con tantos compañeros/as que no podrán acudir.