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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 13
    Octubre
    2014

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    'Perdida' - Sí, quiero

     

    ¿Cómo va a hacerlo? Que levante la mano la persona que, tras leer 'Perdida', estupendo best seller de Gillian Flynn, no se hizo esta pregunta al enterarse de su adaptación cinematográfica. Su argumento, sus giros, su narración a dos voces, sus sorpresas, su profundidad psicológica, su capacidad para crear sospechas y sembrar dudas se plasmaban de una manera tan literaria, funcionaban tan bien en su formato de novela que convertir sus páginas en cine parecía, cuanto menos, complicado. Mucho. Hasta que apareció David Fincher y todos suspiramos de alivio. En sus manos todo saldría bien. Marca de la casa, garantía de éxito, crédito total obtenido a lo largo de una carrera que no baja del notable y que descansa, tranquilamente, sobre un buen colchón de obras maestras. Puestos a imaginar el futuro, dentro de dos siglos, Fincher será uno de nuestros clásicos, uno de esos directores claves para entender a una sociedad y su cine. Su gran cine. El mejor de los posibles. La tarea, repito, no era nada sencilla, hablamos de un thriller, su especialidad, pero también de otra cosa. Complicaciones de hablar sobre una película de la que es mejor saber lo mínimo, en la que es mejor perderse, dejarse llevar y rendirse ante su laberinto de pistas, mentiras, sorpresas e imprevistos. Porque hay miles de ellos, sin descanso, con un ritmo trepidante que Fincher ha convertido em vertiginoso entretenimiento de calidad sublime.

     

    Apoyada en los hombros de un Ben Affleck en el mejor papel de su carrera, excelente en un personaje que le venía como anillo al dedo, y Rosamund Pike, capaz de componer una Amy antológica, 'Perdida' se va transformando a lo largo de dos horas y media que pasan en un suspiro en todos los géneros posibles dentro de su naturaleza. Misterio, melodrama, terror, comedia. Todo pasado por el filtro de un Fincher que parece pasarselo bomba con la invitación a jugar que le ha hecho la propia Flynn, autora también de un guión extremadamente fiel al libro. Algo que, en otras ocasiones, se considera error y que aquí se descubre como la mejor opción posibe. Y volvemos a lo imposible de contar más de la cuenta. Estudio sobre el matrimonio pero también sobra los cambios de personalidad forjados por el paso del tiempo, las decepciones, el conformarse con lo que va viniendo, el aceptarse el uno al otro, la necesidad urgente de moldear personalidades propias y ajenas llevadas al extremo, todo dentro de un thriller de corte clásico que flirtea con el pulp noir, el humor con más mala leche propio de Billy Wilder y, claro, la sombra de Hitchcock alargada en el horizonte. 

     

    La diferencia con otros ejemplos del género es que, 'Perdida', cuenta con un director cuya personalidad, tan arrolladora, tan perfeccionista, tan inteligente, termina elevándose sobre sus influencias. Para influyente, Fincher. Así, lo que parece un acto de servicio hacia una novela, sin tocar nada, sin arriesgarse al cambio, se destapa como una, otra, demostración de genio cinematográfico total, un espectáculo técnico en el que todos sus elementos (fotografía, banda sonora, montaje, etc.) componen un cuadro que roza con la punta de los dedos la perfección. Elegante, provocadora, divertida e hipnótica, 'Perdida' encuentra en Fincher a su alma gemela, se dan el 'sí, quiero' y ofrecen una pasional conexión entre director y novela pocas veces visto hasta la fecha. Un material literario que se eleva en su salto a la gran pantalla sin perder ni una pizca de su esencia, materializando sus múltiples virtudes, confirmando sus numerosas lecturas y aumentando su capacidad para impactar. Un buen best seller convertido en clásico cinematográfico. Y no parecía difícil. Lo era.

     

     

     

     

     

     

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