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Sobre este blog de Deportes

Los aspectos más llamativos de la Eurocopa tendrán cabida en este blog, en el que se abordará el torneo desde el punto de vista de las vertientes más curiosas y también del lado extradeportivo de 30 días de competición. Un repaso a las otras noticias que deja un torneo que es algo más que fútbol.


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  • 04
    Julio
    2016

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    La ¿justicia? de los penaltis

    De las cuatro eliminatorias de la presente Eurocopa que han necesitado de una prórroga para resolver la igualdad, tres de ellas acabaron en los penaltis. Solo una, el partido Croacia-Portugal de octavos, tuvo un gol en el tiempo extra, al aprovechar el equipo luso un descuido en la defensa balcánica. En los demás, Suiza-Polonia (octavos), Polonia-Portugal y Alemania-Italia, ambos de cuartos, apenas se vieron ocasiones, especialmente en el último tiempo de la prórroga, cuando las precauciones defensivas se multiplican. Y después llegan los penaltis, una resolución en la que el fútbol, como deporte de equipo, ya no estal, sino que se presenta como un duelo entre tirador y portero. En definitiva, el fútbol sigue una metodología que, al ser tan dramática, resta brillantez al propio juego y se ve transformado en muchas ocasiones en una cuestión de fortuna.


    Evidentemente, lo apretado del calendario hace que las eliminatorias deban resolverse en el mismo día, y las tandas de penaltis son más justas que lanzar una moneda al aire o un sorteo, como se hacía hasta los años 60. Pero ¿y una final? ¿Debe dilucidarse el campeón mediante los lanzamientos desde 11 metros? Es cierto que los penaltis son un apartado más del fútbol, y que se ejercita en los entrenamientos de forma concienzuda, pero trastocar todo el escenario de un enfrentamiento entre dos equipos y trasladarlo a un choque entre dos futbolistas condena irremisiblemente a uno de ellos. Tal vez sea el momento recuperar el encuentro de desempate, un partido que se jugaría tres días después, con los futbolistas en mejor disposición psicológica. Por supuesto esto traería aparejadas otras desventajas, como las de la venta de las entradas y el hecho de que muchos de los aficionados que asistan a una final salgan de allí con la sensación de haber estado en un espectáculo inconcluso. Pero quizás muchos de ellos preferirían ver de nuevo competir a su equipo, aunque fuera por televisión, antes que presenciar como la crueldad de los penaltis acaba con su sueño.

    Jorge Garma

     

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