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Blog acerca de cuestiones esotéricas.


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  • 12
    Marzo
    2017

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    Cultura

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    Colocación de la bala en un rifle de caza - Especial cazadores

    Lo cierto es que a día de hoy el deporte de la caza sigue teniendo miles de adeptos que cada fin de semana disfrutan de sus batidas. Este, es un arte como otra cualquiera y, cabe decir, que muchos de los que lo practican lo hacen, precisamente, porque aman la naturaleza, pues el hecho de sentir cómo te rodea, de cómo formas parte de ella y de las sensaciones que provoca cuando estás camuflado en ella son solamente algunas de las ideas que mueven a los cazadores.

     

    Colocación de la bala en un rifle de caza - Especial cazadores

     

    En muchas ocasiones, el arma es una de las principales defensas ante posibles peligros que pudieran aparecer, así como otros equipamientos y artículos para la caza como podrían ser las polainas, los chalecos, las botas, las navajas o las linternas de caza. Todos ellos son artículos de caza que todo aquel que quiera practicar este deporte debería de llevar consigo, pues nunca se sabe qué es lo que puede pasar ni a qué peligro nos enfrentaremos.

     

     

    Hoy tratamos un tema que muchos, o hasta el punto que conocemos, no dominan al completo; y esa es la correcta colocación de la bala en un rifle de caza. En primer lugar, cabe destacar que el efecto de un disparo al cuello es similar al del disparo a la cabeza, por ejemplo, que el animal caiga muerto en seco.

     

     

    Las ventajas son básicamente las mismas también aunque podría ocasionarse alguna lesión en la carne del cuello, especialmente cuando el impacto es bajo y atraviesa el hueso. Un disparo “rasante” al cuello no causa lesiones serias.

     

     

    Las desventajas son:

     

    • El blanco es generalmente un área vertical que permite poca dirección de error a izquierda o derecha; por lo que un tiro fallido suele ocurrir con bastante facilidad.

    • Algunos disparos alejados del centro o rasantes profundos pueden ocasionar aturdimiento temporal o parálisis y, si no se está demasiado seguro de la efectividad del disparo, vale la pena hacer un segundo disparo, particularmente en la caza de grandes especies peligrosas, como elefantes, rinocerontes, búfalos, leones, etc.

     

    Las ventajas de una bala colocada en esta zona son:

     

    • El área de blanco es grande y comprende tres secciones, es decir, corazón, pulmones y hombros, todos los cuales son vitales desde el punto de vista del escape o la supervivencia.

    • Un disparo colocado demasiado alto será un tiro fallido o romperá el lomo del animal.

    • Un disparo demasiado adelante fallará. 

    • Un disparo demasiado bajo podría romper una o las dos patas del animal, haciendo que sea fácil de rastrear y despachar.

    • La capa y la cabeza permanecen intactas para una cabeza montada.

     

    Las desventajas están contenidas en dos puntos:

     


    En primer lugar, un disparo demasiado trasero será un disparo al abdomen que 
    dificultará enormemente porque el animal podría salir corriendo un largo trecho sin dejar rastros de sangre y sin efectos adversos aparentes, pero tendrá una muerte muy lenta y dolorosa por peritonitis; y, en segundo lugar, la carne podría echarse a perder especialmente si la bala impacta en el hombro. Puede haber mucha pérdida interna de sangre. El efecto de un disparo colocado en cada una de estas áreas es de la siguiente manera.

     

    • El corazón: Un disparo mortal, pero es posible que el animal no caiga muerto de inmediato. El animal podría caer muerto si recibe el impacto en el hombro o las patas al igual que el corazón, pero si el impacto es al corazón únicamente, la cantidad de adrenalina en el sistema del animal determinará la distancia que recorrerá antes de caer muerto. Un impala puede correr unos noventa metros con el corazón reducido a pulpa, especialmente si advierte que el peligro se avecina. Se activarían las glándulas de adrenalina aumentando su capacidad para salir corriendo una cierta distancia. Los animales más grandes corren mucho más lejos; es sabido que el elefante y el búfalo han llegado a desplazarse hasta un kilómetro y medio.

    • Los pulmones: Como el corazón, un disparo mortal; el animal está muerto de pie aunque puede no saberlo y recorrer una distancia considerable, según su tamaño, antes de expirar. Cuanto mayor sea el animal, más lejos podrá correr.

    • El hombro: Invariablemente un disparo a través del hombro también lesionará el corazón o los pulmones. El animal caerá muerto inmediatamente. Si el impacto es en un solo hombro y los órganos vitales no fueron lesionados, puede volver a levantarse y escapar, causándole un problema considerable al cazador, aunque el diligente rastreo y seguimiento de la presa deberían hacerlo caer. El disparo al hombro debe evitarse desde la elevación frontal, siendo que las áreas vitales expuestas en este caso son el corazón, pulmones, cuello y cerebro. El cazador inexperto debería apuntar al punto A que será para un disparo al hombro con probables lesiones en el corazón o pulmón; sin embargo, el cazador furtivo experimentado, sin aventurarse a disparar al cuello o al cerebro, podría apuntar a B cuya colocación de disparo causará un daño menor a la carne. El margen de error sin embargo no es tan grande como en el caso de la posición A.

     

    Cuando el rifle ha sido descargado, siempre debe ser aprestado para un disparo de seguimiento antes de quebrar, aunque también hemos de tener en cuenta el posible efecto del retroceso del arma. Con frecuencia, si la bala falla, el animal estará alerta pero inseguro en cuanto al lugar de donde provino el disparo y el cazador podría obtener la fortuna de un segundo disparo. Si un animal ha sido herido, y el cazador permanece escondido a cubierta, el animal podría correr en su dirección permitiéndole otro disparo, incluso si solo puede haber, y se necesita, un tiro a la carrera para rematar al animal.

     

     

    Las reacciones de un animal al ser herido pueden orientar al cazador en cuanto al lugar del impacto. Con un disparo al abdomen, el animal puede caer, tropezar o saltar y luego levantarse y salir corriendo, a veces bastante erráticamente. Si se impacta sobre el corazón, los pulmones o las arterias que rodean a ambos, puede tropezar o saltar y luego correr precipitadamente hasta caer muerto. También puede salir corriendo como si estuviese completamente ileso, solo para derrumbarse a una cierta distancia. Un punto para recordar cuando se cazan especies peligrosas es que si el animal cae inmediatamente, es posible que no esté muerto, quizás la bala haya causado una conmoción cerebral temporal.  Siempre conviene acercarse a estos animales desde atrás y colocar otro disparo detrás de la cabeza como precaución.

     

     

    La mejor manera de detener la carga de un elefante o rinoceronte es con un disparo en el hombro o miembro trasero ya que en estas circunstancias un disparo al cerebro es muy arriesgado. Entonces puede ser despachado como se menciona anteriormente.

     

    En definitiva, el hecho de colocar la bala en un sitio u otro puede hacer que nuestra precisión a la hora de cazar aumente de manera exponencial y, por consiguiente, podamos llevarnos más piezas a casa. Lo cierto es que grandes cazadores, la mayoría de ellos americanos, tienen en cuenta estos puntos como si se tratase de mandamientos, ya que de esto dependerá en última instancia su reconocimiento y, por ende, su fama dentro del sector.

     

     

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