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El tarot de Cristina Marley
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Cristina Marley

Tarotista y vidente

Sobre este blog de Sociedad

Astrología y tarot


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  • 28
    Marzo
    2014

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    Ché boludo! ¿Qué parte del “NO” no entendistes?

    Si tal como lo lees, con acento argentino. A veces, una de mis “voces internas” me habla con este tono, y reconozco que me resulta verdaderamente encantador, sobre todo porque tiene la misma musicalidad de mi adorado Jorge Bucay. El post de hoy versa sobre las personas invasivas, que se apoltronan en nuestras vidas, dándonos lecciones e imponiéndonos lo que según ellos necesitamos, sus normas, y su presencia. Si me caracterizo por algo es precisamente por mi rebeldía, por la lucha por preservar mi espacio vital, mi libertad y mi independencia. En la anterior frase he repetido 3 veces el adjetivo posesivo “mi”, ni que decir tiene para aquellos versados en astrología que está hablando mi Marte en Aries para más inri en Casa 1. Una de mis premisas básicas es el respeto por los demás, soy anti visitas, anti auto invitaciones, evidentemente lo que no quiero para mí, no te lo voy a imponer a ti. Hace escasamente diez días entreviste un manita para hacer unas reformas en mi casa, el tipo me pareció muy correcto, educado y servicial. Un chico de 31 años, con ganas de trabajar y activo, en esto último es en lo único que creo que me equivoqué. Como tengo Mercurio (planeta de la comunicación) retrogrado y en Piscis, lo cual hace que a priori tengan dificultad en entenderme, cuando me expreso en términos del mundo materia y concreto( lo mío son más los sentimientos, la música y el lenguaje del alma), procuro ser muy concisa, y re-calcar (mercurio retrogrado marca todo lo que hacemos con el prefijo re, revisar, re-mirar…etc, para más información: http://blogs.diariosur.es/astrologiaytarot/2013/10/19/alerta-bloqueo-masivo-en-la-comunicacion-whatsapp-llamadas/ ) todo lo que digo expresándome en para dummies (torpes). Le dije muy explícitamente el presupuesto con el que contaba y lo que quería hacer, y sobre todo, deje muy clarito que no soy persona de estar detrás de nadie apretándole las tuercas para que trabaje, puesto que tengo que ocuparme de mis propios quehaceres. El “pavo” se mostró hasta molesto por mi puntualización, y aunque yo sólo quería contratarlo a él, me dijo que sin su socio no podía trabajar, además de esta manera entre dos terminaría antes. ¡Ay! Más rápido me dijo, y voy yo y me lo creo, ¡pobre ilusa ! Resumiendo, contrate a Pepe Gotera y Otilio, con un “loro” (radio-casset en plan friky ) a todo volumen desde las 8 de la mañana, con un descanso de una hora para el desayuno, otras dos para el almuerzo y su consiguiente lectura del periódico en mi baño, y para la hora de la siesta ya concluían la jornada . Pepe daba tres brochazos y Otilio me llamaba para que le diese mi visto bueno, no sabía yo que hubiese que estar vitoreando cada ratito, los pases de pecho del torero de la brocha gorda. Los tres primeros días aguante estoicamente, sin protestar por las continuas interrupciones en mi trabajo, con la desconcentración que estas me causaban, y las ganas de gritarles por las salpicaduras de pintura por todos lados, amén del polvo, que era tan abundante que cuando me pregunto una amiga como llevaba las obras, le dije tengo polvo por todos lados, inundando toda mi casa, y hasta yo estoy llena, y lo peor que son de los malos, de los que molestan y producen alergias. Mejor tomárselo con humor. Al tercer día, sin ver resultados y con el cuerpo de jota aragonesa, porque tampoco podía dormir en mi habitación, tuve que ponerme roja de una vez por todas, y en plan maternal, desde una paciencia infinita le dije lo mucho que agradecía sus esfuerzos por crear la Capilla Sixtina y embellecer con su arte mi humilde morada, pero que sintiéndolo mucho le daba un plazo de tres días más para terminarlo todo. El tipo se resistía a mi limite, porque eso no le permitía hacer las cosas como a él le gustaban, que yo sólo miraba la “manteca”, rápidamente deduje que en su argot se refería al dinero. Le propuse un cambio, yo le pagaba lo estipulado y el desarrollaba su expresión artística a su ritmo. Casi se ofende, porque no valoraba sus esfuerzos. Como diría Trillo: “manda huevos”, él campaba a sus anchas por mi jardín, incluso tenía tres zonas de descanso según la posición solar, mientras yo le pagaba religiosamente cada día 100 euros. Decidí pegarme como una lapa, y no permitirle ningún escaqueo. Cada vez, lo notaba más molesto, sobre todo cuando empapé con un par de manguerazos los cojines de todo el jardín, ¡se acabó la comodidad! Lo siguiente fue una bronca fue a raíz de la licencia que se tomó Otilio para arreglar unos papeles durante el horario que yo pagaba. ¡Qué falta de consideración por mi parte esperar que compensase esas dos horas que duró la gestión ¡ Ahí aproveche para apagar esa música terrorífica, y utilizando sus mismos argumentos le dije, que lo consideraba un muchacho maravilloso, con un potencial enorme, sólo tenía que pulirse un poco, sobre todo el tema organización, bueno, más bien la falta de ella, parecía un pato mareado dando vueltas, y perdía mucho tiempo. El amigo lo necesitaba como palmero, y no todo el mundo está dispuesto a pagar dos sueldos porque él se aburriese estando solo. Lo rematé cuando me escucho por” accidente” decirle a una amiga la mítica frase de la bruja Lola, con mi coletilla personal: le voy a poner dos velas negras que no se le va a “levantar” en la vida. Ni te imaginas lo envarado que se puso. Parece que pulsé el botón de la velocidad turbo. Que tristeza, da tener que apelar a la superstición y las leyendas urbanas de la España profunda para que una persona respete un contrato verbal. El Sr Gotera, aunque quisiera emular al Maestro Buonarroti, no deja de ser una chapuza cutre, con ínfulas de profesional, que considera estar capacitado para solucionarte la vida a su ritmo, eso sí, que no le falte su “unto”. Hoy tras dos días de silencio, paz, con una casa salpicada de goteras de pinturas, con las manos destrozadas de rascar suelos, la espalda rota de tantos cubos de aguas que he necesitado para fregar un suelo con más polvo que el ruedo de una plaza toros, he llorado de cansancio, de impotencia y agotamiento psicológico, porque aún me queda por reformar media casa y toda la zona exterior. Mi gran error fue ver el potencial, quedarme con lo que podría ser el chaval, y obviar la sombra o parte negativa. No ponerle límites. Me siento tonta, insultada, invadida y sobre todo estafada por ser mujer. Pero tengo claro, que mañana saldrá el sol, olvidare esta pesadilla y sobre todo aprenderé de esta experiencia.

    @Cristina Marley

     

     

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