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El tarot de Cristina Marley
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Cristina Marley

Tarotista y vidente

Sobre este blog de Sociedad

Astrología y tarot


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  • 14
    Agosto
    2014

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    Cárceles mentales

    Me acaba de llamar un amigo y me cuenta su gran problema, resulta que está en San Petersburgo de vacaciones, y las inmobiliarias de Paris aun no le han respondido sobre su piso junto a la torre Eiffel, y claro a 13 de agosto, pensando en mudarse ya a primeros de septiembre, está muy preocupado que hayan cerrado y le imposibilite instalarse antes de comenzar su nuevo destino laboral.
    Y yo le digo: Alma de cántaro ¿desde Enero que te confirmaron el puesto y la ciudad, no has tenido tiempo de concretar algo?
    Y él me suelta la excusa de siempre, bueno el trabajo…!ya sabes!
    Ha tenido varios meses para organizarse, ha priorizado en irse a donde Cristo dio las tres voces, para estar haciéndose pajas mentales con su supuesta imposibilidad de conseguir un apartamento antes de septiembre. Es su cancerbero en su cárcel mental.
    Mi padre decía que la vida era como una plaza de toros, que si estabas en el ruedo que te prepararas para coger el toro por los cuernos, sino eras capaz lo mejor era quedarse en el burladero.
    Divagamos, nos entretenemos con bobadas perdiendo un tiempo precioso. Hay que ocuparse de los problemas, no preocuparse.
    La vida es lo que sucede aquí y ahora mientras otros se quedan anclados en un pasado que le provoca un mezcla entre melancolía y nostalgia, un tiempo donde la acción ha terminado, no podemos solucionar nada, y meternos en espirales pretéritas a lo único que nos conduce, a parte de un inmovilismo a una posible depresión. Otros prefieren refugiarse en un futuro incierto, especulaciones a veces imposible, como suelo decir a mis consultantes, espérate que caiga la primera ficha de dominó, y detrás vayan el resto…ahí comenzara ese futuro.
    Algunos pensareis que es muy fácil hablar desde la barrera, incluso que estoy como en un pulpito, dando consejos sin haberme pringado de fango, y nos es así.
    Hacia finales de 2007 yo regentaba mi propio negocio, una tiendecita de ropa masculina muy chic, todas marcas y cosas tan extravagantes y originales, como mocasines de lona en diferentes colores (adjunto foto). Todos mis productos eran exclusivos y evidentemente de un alto precio. Hacía ya un año que mi Tarot me aconsejaba ir liquidando, y el termómetro económico descendía a pasos agigantados.
    Recuerdo que empezó a salirme la carta del 9 de espadas, un naipe donde una mujer está atada y con los ojos vendados rodeada de grandes espadas, detrás hay un gran castillo y en el suelo como un gran charco de agua o el brazo de un riachuelo.
    Al principio, no le di mucha importancia, pensaba que era una situación pasajera, a la que yo no me quería enfrentar (ojos vendados) y que pasaría…
    Por esa época le había presentado la demanda de divorcio al padre de mis hijos que se lo tomó fatal, tenía el negocio de al lado y comenzó a acosarme y hacerme zancadillas de todo tipo. Para más inri sufrí un robo con coacciones, el quinqui no solo se llevó lo que quería sino que también dijo que volvería.
    Comenzaron a rodearme las espadas, barrotes de mi propia cárcel mental. El miedo, la ansiedad me atenazaban, era incapaz de concentrarme.
    Con ayuda de una amiga empezamos a empaquetar todo, cerraba mi preciosa “Hécate”, la triple diosa de la luna. Entre orfidal y lexatín conseguí trasladar todo a casa de mi madre, que fue otra espada, no paro de darme una traca impresionante por los errores tan grandes que había cometido…
    Como ves, puedo hablarte de primera mano del dolor, de la desesperación, de que se siente cuando todo lo que te rodean son espadas que simbolizan personas o situaciones que de alguna manera te intimidan, atenazan y pueden hacer de tu vida un infierno. Pero hay que dar un paso al frente, salir de esa movida, y aunque estés temblando y el camino te de miedo, más me asusta quedarme inmóvil, sintiendo el frio acero de la espada y temiendo que en cualquier momento me haga daño clavándomela.
    Mis refugios eran dos, meterme en la cama y abrazada a mi almohada ver la tele, desconectando de todo y sintiéndome segura de todo. Por aquella época había conocido un sagitario con el que compartía un oasis lleno de risas, música y besos, jamás le dije lo mal que lo estaba pasando, era momento de disfrutar, vivir el aquí y el ahora y salir de mi cárcel mental, de esas 8 espadas que me rodeaban, de mis miedos, de una ansiedad que devoraba mi alma, y me hacía desear la muerte para que todo acabase.
    Por eso te digo, el viaje comienza con un primer paso, después seguirán más, lo importante es querer salir y no quedarte inmóvil.
    Cada vez que en mi horóscopo hablo de mi querido sagitario, es un pequeño homenaje a esa gran ayuda que me dio sin saberlo, poder recobrar la paz mental, y la gran desconexión que supuso.
    Déjame soñar que existe una eternidad mientras me besas....
    @ Cristina Marley

     

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