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BEATRIZ AROSA

CADA DIA ME GUSTA MENOS MADRUGAR. COMO ME GUSTARÍA QUE ME TOCASE EL EUROMILLÓN!!

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EN REALIDAD, ESTE BLOG ESTÁ ABIERTO A TODAS HORAS, A TODAS LAS PERSONAS Y A TODAS LAS OPINIONES.


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  • 24
    Noviembre
    2013

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    PALABRITA DEL NIÑO JESÚS

     

    Me repatea la gente que empeña su palabra inútilmente. Hace muchos, muchos años, dar tu palabra era tan serio y formal como firmar delante de un notario, y si no, tu honor estaba en juego.
    Ahora, cualquiera te da su palabra y por dentro se está descojonando (con perdón) de la risa porque no solo no tiene pensado hacer lo que prometió sino que seguro que ni se vuelve a acordar del asunto.
     No estoy hablando de grandes pactos políticos, ni de promesas electorales, ni de importantes decisiones que afecten al destino de nadie, no. Lo que me repatea es la gente que no es capaz de cumplir lo que promete, aunque sea la chorrada más fácil de cumplir del mundo.
    Hace unos meses necesité una información sobre los permisos de conducir extranjeros, así que le pedí ayuda a un amiguete (policía local) para averiguar. Me acuerdo que me dijo, con la boca muy llena:”No te preocupes, no te preocupes que ya me entero yo y te llamo mañana mismo. Lo dicho, déjalo de mi mano, que esto es pan comido para mí, no te preocupes”. 
    Por supuesto, el que no se preocupó fue él, de hecho, todavía estoy esperando, y eso que le volví a mandar recado por su hija: “Dile a tu padre que me debe una información”. Pues que si quieres arroz, Catalina.
    Recuerdo también años atrás, en Madrid, una ocasión en la que me robaron la cartera. A veces, los documentos aparecen tirados por la calle o en un buzón y por último van a parar a comisaría. Allí tenía yo otro amiguete (policía también, qué coincidencia) y se ofreció a averiguar si mis documentos habían llegado allí, a la comisaría del barrio o a alguna otra de la ciudad.
    “No te preocupes, no te preocupes y no te preocupes, que ya lo miro yo en nuestro ordenador, y ya te aviso con lo que sea, no te preocupes por nada, aquí estoy yo para servirte, faltaría más.”
    Pobrecillo, no quiero pensar mal de él, nunca me llamó pero debió ser por una causa muy justificada, se cayó por la ventana y quedó perjudicado, o bien tuvo un accidente, se golpeó la cabeza y ahora tiene amnesia temporal, o alguna cosa gravísima, porque si no, él jamás hubiera faltado a su palabrita del niño Jesús.
     
    Y así un montón de veces. Me pregunto por qué un profesional de una entidad bancaria, por ejemplo, te dice: “No te preocupes, lo consulto (sea lo que sea) y luego te llamo”, y después no lo hace. Será que cuando lo dice ya no tiene pensado hacerlo, será que se olvida o será que no ha podido obtener la información pero lo que me queda claro es que es un profesional de mierda.
    En los 21 años en los que estuve trabajando en una oficina, creo que no ha habido una sola vez en que haya empeñado mi palabra con algún cliente y no haya cumplido, Y, en todo caso, he llamado para disculparme y decir “No he podido hacer todavía lo que habíamos hablado, pero no me olvido y estoy en ello”.
    Seré yo la rara, claro.

     

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