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BEATRIZ AROSA

CADA DIA ME GUSTA MENOS MADRUGAR. COMO ME GUSTARÍA QUE ME TOCASE EL EUROMILLÓN!!

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EN REALIDAD, ESTE BLOG ESTÁ ABIERTO A TODAS HORAS, A TODAS LAS PERSONAS Y A TODAS LAS OPINIONES.


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  • 16
    Marzo
    2014

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    MIS MANÍAS PERSECUTORIAS

     

    Es un hecho probado y todo el mundo lo reconoce. Tenemos manías. Costumbres o distintos hábitos que, aunque no los realizásemos, el mundo seguiría girando exactamente igual, sin ninguna consecuencia en nuestras vidas, exceptuando claro está, las psicológicas, porque ¡ay de mí! si no cierro la puerta todos los días girando la llave dos vueltas y media (no una, ni dos, sino dos vueltas y media). Posiblemente nos entrarán a robar, o al día siguiente la mala suerte nos perseguirá.
    He hecho una encuestita entre diversas personas de mi entorno sobre las manías y las relaciono aquí, como mera curiosidad, sin entrar a dirimir cuál de ellas (las personas) está más chalada, ni como de sorprendente o tediosa sea la manía en cuestión.
    Mi hermano dice que cuando enciende o apaga la televisión tiene que estar en la 1. O sea, en la primera cadena de toda la vida. No puede estar ni en Tele5 ni en antena3. No. Tiene que estar en la 1. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Ni él. Pero es que ¿acaso alguien sabría decir detalladamente el por qué de sus manías? Yo no.
     
    Mi compañera de clase explica que cuando llega a casa realiza todo un ritual de colocación y ordenación de bolso. Vacía TODO lo que tenga en el bolso, echa las monedas en un bote y al día siguiente coloca otra vez el contenido en el bolso, recoge las monedas del bote y HALA!, manía consumada. (Consumida diría yo, porque vaya trabajito el de la muchacha)
    Además, confiesa que la alarma del reloj (reloj digital, claro está) tiene que tener los minutos en número par, o sea, ella nunca se despertará a las 7 y 11 minutos, ni a las 8 y 37. Los minutos tienen que ser PARES, y se acabó el cuento.
    Conozco a quien no se pone determinada prenda de ropa porque tal día le pasó nosequé tal cosa mala llevando esa tal prenda puesta, luego por lógica pura “si llevo puesta esa prenda, me pasa algo malo, así que si no me la pongo, nada malo me pasará”. Una ciencia exacta, como las matemáticas.
    Están los maniáticos de contar, los que lo cuentan todo. Los escalones cuando suben las escaleras, los pasos que hay desde su casa al trabajo, las baldosas que hay de lado a lado de la pared del baño (esto lo comprendo, cuando estás sentado en el trono, y es sabido que se suele visitar casi todos los días, cualquier cosa está bien para no aburrirse), y los árboles que hay por las aceras de la Gran Vía. Y las moneditas del bolsillo, y los asientos de los bancos de la iglesia, y… todo lo que sea cuantificable.
    Otras personas son más del orden y la organización. ESE es mi sitio en la mesa, y SIEMPRE utilizo la servilleta doblada en forma de pajarita y QUIERO los guisantes en la parte superior derecha del plato, las patatas en la parte izquierda (y siempre en número par, por favor) y el pan al frente, delante del vaso y al ladito de la botella de la cerveza (cerveza es justo lo que no te hace falta a ti, que ya tienes neuronas de menos, atontao!!!)
    Yo también tengo mis manías, todas confesables. Por ejemplo, nunca salgo de casa sin haber planchado mi ropa. (“Pero, cariño, si ya estaba planchada dentro del armario”, dice mi marido). Ya lo sé, pero yo no SALGO NUNCA DE CASA SIN HABER PLANCHADO MI ROPA.
    No puedo llevar los zapatos sucios. Ya salen de casa impolutos, pero si en el camino se ensucian (si llueve, o yo que sé qué), más me vale tener con qué limpiarlos o si no, casi prefiero quitármelos e ir descalza.
    No soporto las bolas en los jerséis. No puedo tener ninguna prenda con bolas (“Pero si esto solo lo uso para andar por casa”, dice mi hermana, a la que por cierto, le dan lo mismo las bolas, que las arrugas, que los rotos o los descosidos). Ni para andar por casa, ni para ir a una recepción de etiqueta con el embajador de Alemania, en mi vida no hay bolas en los jerséis. Es un hecho. Por eso tengo al menos tres artilugios “quitabolas”, rulando por mi casa o por la casa de mi madre, no vaya a ser que las bolas me ataquen allí.
    Bueno, y suma y sigue. Tengo más pero son igual de injustificables y aburridas que las otras, así que hala, hasta más ver. Saludos a la concu.

     

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