Blog 
ABRIMOS A MEDIODIA
RSS - Blog de BEATRIZ AROSA

El autor

Blog ABRIMOS A MEDIODIA - BEATRIZ AROSA

BEATRIZ AROSA

CADA DIA ME GUSTA MENOS MADRUGAR. COMO ME GUSTARÍA QUE ME TOCASE EL EUROMILLÓN!!

Sobre este blog de Sociedad

EN REALIDAD, ESTE BLOG ESTÁ ABIERTO A TODAS HORAS, A TODAS LAS PERSONAS Y A TODAS LAS OPINIONES.


Archivo

  • 19
    Febrero
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    MI VIDA EN EL COLE

     

    Como ya sabéis estoy haciendo un ciclo medio de Auxiliar de Enfermería, TCAE, para ser más exactos. Cuando me apunté, tengo que reconocerlo, tenía muchas dudas. ¿Me gustará esto? ¿Qué tal se me dará estudiar otra vez después de un cuarto de siglo? ¿Cómo encajaré entre mis compañeras, cuando a casi todas les doblo la edad?
    Bueno,  han pasado 6 meses y ya tengo respuestas. En cuanto a las compañeras (compañeros también pero ya solo nos queda uno) ningún problema. Soy mayor que todas ellas e incluso soy mayor que las madres de muchas de ellas, pero me llevo con todas bastante bien. Siempre hay algún pique, está claro, porque somos muchas, pero en general bien. Vamos juntas a estudiar a la biblioteca, o a comer, y a veces incluso me cuentan sus cosillas de novios y todo eso.
    La materia me encanta, sobre todo Técnicas. Como el cuerpo humano es una máquina tan perfecta, tan precisa,  donde cada órgano, cada mucosa, cada cavidad están tan perfectamente sincronizados, como cobra sentido cada función, cada mecanismo,  todo eso me tiene totalmente fascinada. Eso sí, tenemos que aprendernos una cantidad de palabrejas increíble (dios!!, todo, absolutamente todo, por pequeño e inútil que parezca tiene un nombre impronunciable, odinofagia, hematopoyesis, benzalconio, colecistectomía, o válvula ileocecal, todo tiene un nombre que no hay quien memorice).
    Que no se me dan mal los estudios, a pesar del tiempo transcurrido, lo demuestran mis notas (excelentes, tengo que decirlo, o sea, aun me funciona bien la cabezota)
    Lo que me tiene totalmente descolocada es la relación alumno-profesor de este siglo. En mis tiempos, el profe mandaba y el alumno obedecía. Había unas normas que respetar, y el que no las respetaba, cobraba. No estoy yo a favor de los guantazos gratuitos pero reconozco que hay quien se merece alguno… de kilo y medio!!
    Lo primero, las faltas de puntualidad. Algunos alumnos (curiosamente siempre los mismos) se pasan la puntualidad por el benzalconio de la Bernarda. Y llegan tarde un día, y otro día, y al siguiente, interrumpen la clase, molestan a los que ya están en el ajo y no pasa nada. Segundo, las faltas de asistencia sin justificar. Este es un curso presencial, a saber, hay que ir a clases, es obligatorio. Punto. ¿Qué pasa? Pues que, como dice la canción  “hoy no me puedo levantar, el fin de semana me sentó fatal!!!” o “qué bien se está en la playita en vez de aguantar el rollo de la profe”, o también “me salto la clase a la torera y me quedo a estudiar para el examen de mañana”. Y no pasa nada.
    Después el desfile de gente que sale y entra continuamente de las clases, bien para contestar a una llamada de teléfono (entono el mea culpa, yo también lo he hecho un par de veces), pero sobre todo para ir al baño. Cuando yo estudiaba se llegaba al cole meado y cagado de casa y después se iba al baño en los cambios de hora, y se acabó el asunto. Ahora, a los cinco minutos de empezar la clase, sale una al baño, a los dos minutos otra, y luego otra y yo pienso “Si sor Mariana levantase la cabeza…!” Pero no pasa nada.
     Lo que más sangrante me parece es que quienes protestan por casi todo son precisamente los que más faltan o los que peor lo hacen y para muestra este botón: Quien dice que no puede venir a clases por las tardes porque trabaja, eso sí, no lo puede demostrar porque no tiene contrato, vaya por Dios, y después sube fotos a la red de lo bien que se lo pasa mientras supuestamente está trabajando, fotos en la playa, en el gimnasio, tomándose unas cañitas o de paseo con los colegas. Y no pasa nada.
    También me sorprende lo del bote de CocaCola, o de SevenUp, o el cafecito encima de la mesa, en clase, claro. Solo falta el pinchito de tortilla. Y algún alumno durmiendo a pierna suelta con la cabeza encima del pupitre. Y los móviles sonando en mitad de un examen.Y no pasa nada.
    Y los bostezos...  Eso sí que son bostezos, y no los de un elefante africano. Rugidos, diría yo. Se escuchan desde la clase de al lado.  Yo como estoy sentada delante y no veo lo que sucede detrás, a veces no tengo claro si quien bosteza es una persona o un hipopótamo con dolor de muelas.
    Y después está el nivel de percepción y de atención de algunos (con las neuronas en la flor de la vida) que parece que pululan por una dimensión distinta a la del resto de los mortales alumnos. No sé que sistema educativo les tocó, si el BUP, la ESO, la LOGSE o la Guerra de las Galaxias III, pero es de juzgado de guardia.
    -         (Dice la profe): Abrid el libro en la página 75
    -         (Una voz se escucha): ¿En cuál, profe?
    -         En la 75
    -         (Desde el fondo alguien insiste): ¿En la página qué?
    -         En la 75!!
    -         (Una voz de ultratumba): ¿Puedes repetir la página?
    -         EN LA SETENTA Y CINCOOO!!!
    Y a mí me dan ganas de girarme y gritarle “EN LA 75, JODER, EN LA 75, TE ENTERAS DE UNA VEZ O DONDE COÑO ESTÁS??!!”
    O también “¿La profe mandó ejercicios para casa? ¿Cuáles? ¿De qué página? ¿Son muchos? ¿Cuándo hay que presentarlos?” Pero vamos a ver, ¿dónde estabas cuando lo dijo? ¿En la inopia?
    Y después cosillas “sin importancia” como levantarle la voz a los profesores, contestaciones fuera de tono, portazos, e incluso  faltas de respeto e insultos. Y no pasa nada. Flipante. De verdad.
    En fin, ya digo. Dejando a un lado estos detallitos irrelevantes, en general, lo paso bien, he conocido a gente que sí merece la pena, y por otro lado, aprendo mucho y me gustaría que me sirviese para trabajar en un futuro, pero eso ya no lo tengo nada claro.
     
    Saludos

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook