Blog 
ABRIMOS A MEDIODIA
RSS - Blog de BEATRIZ AROSA

El autor

Blog ABRIMOS A MEDIODIA - BEATRIZ AROSA

BEATRIZ AROSA

CADA DIA ME GUSTA MENOS MADRUGAR. COMO ME GUSTARÍA QUE ME TOCASE EL EUROMILLÓN!!

Sobre este blog de Sociedad

EN REALIDAD, ESTE BLOG ESTÁ ABIERTO A TODAS HORAS, A TODAS LAS PERSONAS Y A TODAS LAS OPINIONES.


Archivo

  • 15
    Agosto
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    JÁ VOLTEI DE LISBOA

     

    Bueno, pues me fui a Lisboa unos días de vacaciones. Yo no quería ir tan lejos, ya estoy mayor y me duele el culo después de varias horas sentada en el coche pero bueno. Allá fui.
    Encontré una muy buena oferta de hotel por internet, para dormir, aunque el desayuno no estaba incluido y era carísimo, y no estaba yo por la labor (de hecho por ese precio desayuné dos días y aun me sobró algo). Lo primero que me gustó de Portugal es que en todos los restaurantes, bares, cafeterías… hay muchos pasteles, les deben encantar los pasteles, bolos y bolachas, y a mí también. Te pierdes en esos mostradores intentando elegir el que más te guste (un inciso: volví con dos kilos más, no sé bien por qué). Eso sí, no saben lo que es el Cola-cao. Pero vamos a ver, señoras y señores. Después de 50 años rodeados de españoles por los cuatro costados y estos paletos no saben lo que es el Cola-cao???? (Reflexión para cuando vuelva al país vecino: llevar un bote en la maleta).
    En general es un país asequible para comer y beber. Encontré sitios donde comí estupendamente sin que peligrase mi maltrecha economía de desempleada. Eso sí, el último día pagué el PATO de todos los PATOS. Allí fui a encontrar en un lugar medio recóndito un bareto en la calle D. Pedro V, se llamaba “El Gordo. Tapas”. No sé si el tal gordo me vio cara de tonta, o de guiri rubia tonta, o simplemente clavan a todos por igual, democráticamente. Pero me calzó 17 euros por dos cervezas (normalitas, eh?) y dos pinchos de queso, y se quedaron tan panchos (no como yo, que tuve pesadillas dos semanas).
     Bueno, la ciudad no está mal. Un poco deteriorada y algo dejada de la mano de los servicios municipales de limpieza, por muchos sitios hay un olor sospechoso a orines no muy recientes. Bastantes edificios ruinosos sin un alcalde que les dé una manito de pintura o unos kilitos de cemento.
    El puerto, la plaza del Comercio, Belém, Alfama, Castillo de San Jorge… hay mucho que recorrer, en tranvía o en funicular, en metro o en bus, o pateando mucho, que fue lo que hice yo.
     
    También fui a la playa, en la zona de Comporta. Largusimos y fantásticos arenales, en uno de los cuales planté yo mi sombrilla muy ufana hasta que vino un encargado de no se qué y me dijo muy cortésmente que delante de las hamacas no se pueden poner sombrillas. O sea, el que paga la hamaca paga además el derecho a las vistas sin parasoles de colorines que les entorpezcan.
     
     
    Me dieron ganas de gritarle: “Pues en Galicia, las playas son de todos y cada uno llega y planta la sombrilla donde le parece, y eso, vosotros, los portugueses, deberíais saberlo bien, que todos los fines de semana os apropiáis de la playa de Samil, con todo el mobiliario y enseres que os traéis de casa: sombrillas, paravientos, mesas, sillas, neveras, hamacas… Y desde las ocho de la mañana, que ya son ganas de madrugar también, coño!”
    Pero en general me pareció un sitio agradable, como para volver (excepto al bar del Gordo, que allí no pienso volver nunca máis). Y sin tener en cuenta las autopistas, que te dejan la cartera tiritando (cuánto dichoso peaje hay en Portugal, jodere!).
    Me traje una botellita de vino verde y un queso, y hala, a España hasta las siguientes vacaciones. A ver si la próxima es San Sebastián, que no he ido nunca. Talogo.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook